El sistema climático de la Tierra “se adentra en un terreno desconocido”, según un informe elaborado por una coalición internacional de científicos encabezada por la Universidad Estatal de Oregón y Terrestrial Ecosystems Research Associates. El estudio advierte que las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de combustibles fósiles y la transformación de los ecosistemas están empujando al planeta hacia riesgos cada vez más graves para la salud humana, los medios de vida y la naturaleza.
Siete indicadores alcanzan niveles inéditos
El reporte, titulado El estado del clima en 2026: desafíos y oportunidades, reúne el seguimiento de 16 indicadores vinculados al clima y a las actividades humanas que lo alteran. En ese grupo figuran el consumo de energía, la producción de alimentos, el crecimiento económico y los cambios en el uso del suelo.
Tras siete años de monitoreo, los autores concluyeron que siete de esos indicadores tocaron máximos históricos y que varios de los restantes también muestran tendencias preocupantes. El informe insiste en que los factores analizados se refuerzan entre sí, lo que agrava sus efectos y complica su contención.
Entre las señales más graves, el estudio destaca la concentración atmosférica de dióxido de carbono, que superó las 428 partes por millón en mayo de 2026. Esa cifra equivale a un aumento del 50% frente a la era preindustrial y se ubica entre los niveles más altos de los últimos 2 millones de años.
Los especialistas añaden que el metano y el óxido nitroso también llegaron a máximos históricos en 2026, impulsados principalmente por la quema de combustibles fósiles para producir energía.
Más calor, más emisiones y más presión sobre el planeta
Según el informe, el consumo mundial de carbón, petróleo y gas aumentó en conjunto 0.9% en 2025. Como consecuencia, las emisiones anuales de dióxido de carbono relacionadas con la energía superaron por primera vez las 41 gigatoneladas.
El documento también señala que el calentamiento global se acelera: pasó de 0.05 °C por década entre 1880 y 1970 a unos 0.36 °C por década entre 2010 y 2024. Si la tendencia sigue, los autores advierten que el planeta podría superar los 2 °C de calentamiento respecto de los niveles preindustriales antes de 2050.
Ese escenario, dicen, aumentaría la frecuencia y la intensidad de fenómenos como El Niño, actualmente en curso y descrito como uno de los más potentes, con efectos sobre temperaturas y precipitaciones.
La revista científica recoge además episodios recientes de gran impacto: el huracán Melissa dejó 95 muertes y daños por más de 12,000 millones de dólares en el Caribe en octubre de 2025; una tormenta tropical y las lluvias monzónicas causaron 708 muertes en Indonesia en noviembre de ese año; y una ola de calor en Europa provocó aproximadamente 14,000 fallecimientos en junio de 2026.
Aunque no existe consenso sobre la atribución de esos episodios al cambio climático, la literatura científica citada sostiene que la crisis sí intensifica la frecuencia y la potencia de las olas de calor, las inundaciones, las sequías, las tormentas y los incendios forestales. El reporte también menciona el deshielo de glaciares, el aumento excepcional del nivel del mar, el debilitamiento de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico y la creciente vulnerabilidad de la Amazonía.
William J. Ripple y Christopher Wolf describen la situación como una “rápida desestabilización del sistema climático de la Tierra” en declaraciones difundidas por EurekAlert. “Esto ya no es una advertencia para el futuro; es un diagnóstico del presente”, afirman.
Los científicos dicen que aún hay margen de acción
Pese al diagnóstico, el informe sostiene que todavía hay tiempo para actuar y evitar la superación de umbrales críticos. Los autores piden replantear las políticas climáticas para acelerar la respuesta, profundizarla y coordinarla mejor.
El estudio resalta algunos avances. En 2025, las fuentes bajas en carbono aportaron alrededor del 43% de la electricidad mundial y el consumo de energía solar y eólica creció cerca de 18%. Por primera vez en más de un siglo de generación dominada por el carbón, las renovables produjeron más electricidad que ese combustible.
Wolf describe ese cambio como el inicio de una “Era de la Electricidad”, mientras Ripple afirma en otro mensaje difundido por EurekAlert que las soluciones climáticas ya existen y son cada vez más accesibles, pero que el progreso dependerá de respuestas integradas en varios sectores y escalas.
Los científicos subrayan que la crisis no puede abordarse solo desde los gobiernos, los académicos o los organismos internacionales. Según el informe, lograr reducciones de emisiones a la velocidad necesaria exigirá transformaciones profundas en la energía, el consumo, los sistemas alimentarios, las prioridades económicas y la gobernanza, además de proteger la biodiversidad.
“Sin esas transformaciones, no podremos estabilizar el sistema climático ni reducir el riesgo de superar puntos de inflexión peligrosos para el sistema terrestre”, concluyó Wolf.



