(Reuters) – El Senado brasileño se reunió el martes para votar sobre si enjuiciar o no a la suspendida presidenta Dilma Rousseff por cargos de adulteración de las leyes presupuestarias del país, en el inicio de la fase final de los procedimientos de juicio político en su contra.
Mientras la atención de todo Brasil estaba puesta en los Juegos Olímpicos en Río, en Brasilia los senadores empezaron a decidir el futuro político del país en una agitada sesión encabezada por el magistrado Ricardo Lewandowski, presidente del Supremo Tribunal Federal.
El juicio político a Rousseff, quien fue suspendida el 12 de mayo, ha paralizado a la política brasileña y agravado la crisis que se encendió por el enorme esquema de corrupción dentro de Petrobras. El resultado de la votación del martes es una conclusión ya anticipada porque los opositores de la suspendida mandataria necesitan apenas una mayoría simple entre los 81 senadores para poder llevarla a juicio.
Para el veredicto final que se espera para fines de agosto se requieren dos tercios de los votos, pero los sondeos que ha realizado la prensa en la cámara alta apuntan a una derrota para Rousseff y al final de los 13 años de Gobierno del Partido de los Trabajadores.
