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Saldo preliminar del superhuracán Patricia no deja víctimas en México

El presidente Enrique Peña Nieto, en un mensaje televisivo el viernes por la noche, dijo que los daños eran «menores a los correspondientes a un huracán de esa magnitud», aunque señaló que «la parte más peligrosa» estaba por verse. Patricia

 

El presidente Enrique Peña Nieto, en un mensaje televisivo el viernes por la noche, dijo que los daños eran «menores a los correspondientes a un huracán de esa magnitud», aunque señaló que «la parte más peligrosa» estaba por verse.

Patricia se debilitó el sábado por la mañana hasta convertirse en depresión tropical, con vientos sostenidos máximos de 55 kilómetros por hora (35 millas por hora) que se situaban a unos 155 kilómetros de la ciudad de Zacatecas y se esperaba que se disipara durante el día sobre las montañas del interior de México, informó el Centro Nacional de Huracanes en Miami.

 

A mediodía del sábado los aeropuertos de Puerto Vallarta (Jalisco), Manzanillo (Colima) y Tepic (Nayarit) ya estaban operando normalmente pese a haber sufrido algunos encharcamientos, informó Ruiz Esparza. Además, se había puesto en marcha un puente aéreo y otro terrestre para evacuar a todo aquel que lo solicitara.

«Las montañas sirvieron de barrera y eso, al final del día, lo que logro es que se evitara que pasara el viento», dijo el secretario federal de Turismo, Enrique de la Madrid, en declaraciones a la prensa local, quien calificó de una «suerte extraordinaria» que lugares como el turístico Puerto Vallarta no resultaran afectados.

Para el secretario de Transportes también fueron vitales las medidas preventivas y que «la población respondió».

 

 

Joel Cisneros, un zapatero de Manzanillo, coincide con el funcionario. «»Fue difícil, no nos dio tiempo a nada, el agua casi llegó a 1,15 metros pero gracias a Dios con todos los anuncios, todo muy bien, porque tomamos muchas precauciones», dijo mientras desatascaba su camión del fango.  

Brandie Galle, una turista de Grants Pass, Oregon, dijo que se había refugiado con otros visitantes en un salón de fiestas con ventanas protegidas en el Hard Rock Hotel de Puerto Vallarta. Dos horas después de que el huracán tocara tierra, y dado que la ciudad no había sufrido graves consecuencias de la tormenta, los trabajadores les dejaron salir para comer en un restaurante del hotel.

«Dijeron que parecía que la tormenta había golpeado más abajo», dijo. «Todo el mundo empieza a animarse un poco, pero sigue un poco en vilo esperando a ver qué pasa con la tormenta». Algunos huéspedes desesperados por marcharse el viernes habían pagado antes 400 dólares a taxistas para que les llevaran 200 kilómetros (120 millas) hasta la ciudad interior de Guadalajara, dijo Galle.

 

A lo largo de un tramo de costa salpicado de tranquilos pueblos pesqueros y deslumbrantes complejos turísticos, vecinos y visitantes se habían refugiado en albergues y viviendas.

En Puerto Vallarta, los habitantes habían protegido sus casas con sacos de arena y cubierto las ventanas de tablones y cinta adhesiva, mientras que los hoteles recogieron los restaurantes a pie de playa. El sábado por la mañana todos respiraban aliviados.

«Es increíble cómo pasó de ser la peor de la historia a sólo algo de lluvia intensa», comentó Susanna Sokol, miembro de una familia de cinco de un suburbio de Detroit que tenían pensado salir el viernes de Puerto Vallarta pero terminaron pasando varias horas en un refugio en una universidad tras la cancelación de su vuelo. Cuando llegó la noche estaban donde empezaron: en su hotel, e ilesos.

«Durante un rato fue bastante estresante», dijo Tom Sokol. «Me sentí culpable por traer a mis hijos aquí».

 

Más al sur, en el estado de Colima, un portavoz del servicio de Protección Civil, Jesús Ramírez, indicó que el sábado por la mañana, tampoco en ese estado se tenían reportes de daños graves. Ramírez indicó que fueron evacuadas más de 2.100 personas de diez municipios del estado que estaban en lugares más vulnerables, parte de la zona costera y parte en las faldas del volcán de Colima donde se preveían peligrosos deslizamientos de tierra y ceniza, que podrían empezar a regresar a sus casas a lo largo del día.

En situación similar estaban los miles de evacuados de pueblos de Jalisco, dijo el secretario de gobierno de este estado, Roberto López.

Patricia se formó el martes como tormenta tropical y ganó fuerza con rapidez hasta convertirse en huracán. En 30 horas había alcanzado la categoría 5, tomando a muchos por sorpresa con su veloz evolución y el viernes se había convertido en el huracán más potente jamás documentado en el continente americano, con una presión central de 880 milibares y vientos sostenidos de 325 kilómetros por hora (200 millas por hora), según el Centro Nacional de Huracanes, aunque las autoridades mexicanas aseguraron que alcanzó los 400 kilómetros por hora.

Las autoridades mexicanas declararon el estado de emergencia en docenas de localidades de los estados de Colima, Nayarit y Jalisco, abrieron cientos de refugios y anunciaron sus planes de cortar la electricidad como medida de seguridad, aunque finalmente estos cortes fueron menos de los esperados y muy intermitentes.

El Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos señaló que se mantendría un aviso por inundaciones repentinas hasta el domingo en las zonas Texas, en concreto en áreas de Dallas-Forth Worth, Austin y San Antonio. Galveston estaba bajo aviso de inundaciones en la costa hasta el sábado por la noche.

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