AFP
Uno luchó por salir de la Unión Europea, el otro por mantenerse. Casi seis meses después del referéndum del 23 de junio, dos treintañeros británicos debaten el Brexit.Organizado a iniciativa de AFP, la discusión se desarrolla en un lugar simbólico, la estación internacional de Saint Pancras, en Londres, por donde cada día pasan miles de personas que viajan entre las islas británicas y el continente.
Por un lado, está Chris Mendes, de 31 años, barba de tres días, frente despejada y camiseta marrón. Este ingeniero informático, antes admirador de Tony Blair, es un desencantado del laborismo y ahora apoya al UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido), antinmigración y antieuropeo. Por otro, Thomas Cole, un experto en política internacional de 33 años, de aspecto pulcro, suéter, camisa y bufanda al cuello.
No hace mucho tiempo, este eurófilo trabajaba en Bruselas para la Comisión Europea, el ejecutivo de la UE, pero volvió a su país para defender la permanencia en el bloque durante la campaña del referéndum y afiliarse al Partido Liberal-Demócrata. «Estoy muy, muy animado ante el futuro», dijo Chris, sonriente. «Obviamente, hay una clara resistencia al Brexit, pero lo esperábamos», añade, en referencia a las demandas judiciales o las negociaciones con Bruselas, que se vislumbran tensas. «Ganamos la guerra, ahora hay que ganar la paz», añade Chris, citando al exlíder del Ukip Nigel Farage. Para Thomas, es un trago difícil. «Es cierto, el referéndum ocurrió. Pero eso no significa que tengamos que decirnos ‘bueno, ya está, cambiamos de tema'», afirmó, recordando que la votación no era legalmente vinculante y que el Parlamento -mayoritariamente proeuropeo- debería tener voz y voto. Thomas estima igualmente que si las negociaciones con Bruselas se eternizan, las próximas legislativas, en 2020, podrían convertirse en un nuevo plebiscito.