La producción petrolera de Rusia alcanzó en octubre un nuevo máximo post soviético, con un alza del 0,1 por ciento comparado con septiembre, hasta los 11,2 millones de barriles por día (bpd), según datos del Ministerio de Energía publicados el miércoles.
El aumento pone de manifiesto la dificultad que podría tener el Gobierno para congelar sus niveles de bombeo como parte de un pacto global con otros destacados productores en un intento por respaldar los precios del crudo.
Las ventas de petróleo y gas representan más de un tercio de los ingresos del presupuesto estatal ruso, menos de la mitad que en 2014, en un reflejo del impacto de la caída del precio hasta menos de 50 dólares por barril desde los 115 dólares. En toneladas, la producción petrolera rusa se elevó en octubre hasta 47,386 millones frente a los 45,483 millones de septiembre.
El suministro de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) trepó también hasta su récord máximo en octubre, después de que la producción en Nigeria y Libia se recuperó parcialmente tras una serie de interrupciones e Irak impulsó sus exportaciones.
