Portugal, azotado desde hace una semana por una nueva serie de incendios, seguía intentando este jueves 17 de agosto, controlar en el centro del país dos grandes incendios que movilizan a cerca de 1.200 bomberos.
El primero de ellos devasta los municipios vecinos de Maçao y Vila de Rei, y se declaró el martes por la noche. Pero la situación se agravó el miércoles por la tarde, y la localidad de Maçao, de unos 2.000 habitantes, estuvo rodeada por las llamas.
«Es imposible salir o entrar a Maçao debido a las llamas y al humo. El fuego progresa sin parar» dijo entonces el alcalde, Vasco Estrela, a la agencia Lusa.
Unas 80 personas tuvieron que ser evacuadas del municipio de Maçao y unas 50 de los municipios vecinos de Sardoal y Abrantes, según la portavoz de la Autoridad nacional de protección civil, Patricia Gaspar.