La policía de Chile allanó este miércoles las oficinas de la Iglesia Católica, con el fin de incautar los archivos eclesiásticos que contengan pruebas sobre las posibles denuncias de abuso sexual a menores de edad.
De acuerdo con medios internacionales,el procedimiento se aplicó de forma sorpresiva en las oficinas de Santiago de Chile y de la ciudad de Rancagua.
Este proceso se da dos días después de que el Papa Francisco aceptara la renuncia presentada de obispo chilenos de Osorno, Juan Barros; de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, y de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero, por quienes pesan una investigación sobre los casos de abuso sexual cometidos contra menores de edad.
El pasado mes de abril, el Sumo Pontífice convocó a la jerarquía de la Iglesia chilena al Vaticano, para debatir el asunto y preparar medidas que reparen el escándalo desatado por los casos de pederastia. Tras esta solicitud, renunciaron aproximadamente 34 obispos de la iglesia chilena.
