LIMA (AP) — Pobladores del este de Lima se aferraban a una soga para cruzar una calle por donde el río Rímac, el más importante de la capital, se desbordó durante la madrugada del viernes en una muestra de los efectos de las inusuales lluvias que azotan a la costa del Pacífico peruano y han provocado decenas de aludes y la destrucción de casas y carreteras.
Los vecinos del pueblo limeño de Huachipa, donde viven más de 65.000 personas, no podían salir a sus trabajos y otros que laboran por la noche no podían retornar a sus casas porque las aguas del Rímac fluían por sus calles con potencia arrastrando piedras y bastones de madera. Muchos colocaron bolsas con arena para proteger sus viviendas. «No hay manera de pasar, hay bastante gente que está queriendo pasar para que se trasladen a sus casas», dijo a The Associated Press el poblador Henry Obando.
El gobierno evalúa declarar el estado de emergencia nacional para poder enfrentar con mayores recursos económicos los efectos del fenómeno climático de El Niño que en lo que va del año ha provocado 62 muertos, 18 desaparecidos, más de 550.000 afectados, ha dañado 115.000 viviendas, destruido 1.231 kilómetros de carreteras y colapsado 117 puentes.
Las fuerzas de seguridad trasladaron desde la Amazonía helicópteros de la embajada de Estados Unidos en Lima, que se usan para erradicar los cultivos de hoja de coca, y otros helicópteros de las fuerzas armadas para ayudar en las operaciones de rescate de personas y traslado de víveres en la costa norte de Perú.
