El 0,1% más rico del planeta emite más carbono que casi la mitad más pobre de la humanidad y, además, saca provecho económico de la misma crisis que alimenta. Así lo plantea el análisis Desastre ¿para quién?, de Oxfam Internacional, difundido este 28 de octubre de 2026.

El informe sostiene que ese círculo de ganancias alrededor del daño climático agrava la injusticia ambiental y debilita los esfuerzos colectivos para contener el colapso. Oxfam lo resume como una dinámica en la que los más ricos no solo contaminan más, sino que también encuentran nuevas vías para lucrarse con la crisis.

La brecha entre emisiones y daños

Según el estudio, una persona del 0,1% más rico del mundo ha contribuido casi 400 veces más a las olas de calor extremas actuales que alguien que integra el 50% más pobre. El reporte añade que el 1% con mayores ingresos es responsable del 20% del calentamiento global registrado desde 1990, lo que equivale a una contribución por persona 100 veces mayor que la de la mitad más pobre de la humanidad.

Oxfam calcula además que las emisiones generadas en un solo año por ese 1% provocarían 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor. De esos fallecimientos, el 78% ocurriría en países de renta baja y media-baja, aunque esas naciones aportan apenas el 8% de las emisiones globales.

La organización también estima que el impacto ambiental atribuido a ese grupo, integrado por alrededor de 8 millones de personas, generará daños valorados en casi 53 billones de dólares para 2050.

Inversiones en destrucción y reconstrucción

El estudio incorpora un índice llamado Destroy & Rebuild, creado para identificar a inversionistas que financian empresas vinculadas al cambio climático y, al mismo tiempo, a corporaciones que venden servicios de prevención, mitigación y recuperación tras desastres naturales o climáticos.

Con esa herramienta, Oxfam elaboró una lista de 217 empresas que obtienen beneficios tanto de sectores que alimentan el colapso climático como de actividades posteriores a las catástrofes. El reporte señala que seis grandes gestoras de activos participan en las operaciones de más de una cuarta parte de esas compañías.

Entre esas gestoras figuran BlackRock y Vanguard, que mantienen inversiones en el 92% de las empresas incluidas en el índice, con una participación combinada superior a un billón de dólares. El documento también apunta que ocho fondos que se presentan como orientados a criterios ambientales, sociales y de gobernanza tienen inversiones en al menos el 25% de las corporaciones cotizadas en Carbon Majors, la base de datos de grandes productores históricos de combustibles fósiles.

Los pedidos de Oxfam a los gobiernos

En su declaración pública, Oxfam asegura que las catástrofes climáticas se aprovechan cada vez más para impulsar políticas que agravan la desigualdad, como la privatización de la acción climática y de los servicios públicos, el acaparamiento de tierras, la desregulación y las desgravaciones fiscales para los más ricos.

La organización pide impuestos sobre el patrimonio y la renta de las personas más ricas, gravámenes a los artículos de lujo con altas emisiones y una mayor carga fiscal para las empresas de combustibles fósiles. También plantea aumentar de forma sustancial la financiación climática para el sur global, con prioridad para las subvenciones públicas frente a los préstamos, y triplicar los recursos para adaptación al cambio climático de aquí a 2035.

Oxfam cierra con una advertencia política: reducir las emisiones de los más ricos, bajar la desigualdad y poner la igualdad en el centro de la adaptación climática sería, a su juicio, la vía para minimizar los daños humanos del colapso ambiental.