La industria del transporte marítimo observa con preocupación el preacuerdo entre Irán y Estados Unidos, al considerar que podría abrir la puerta a que se cobre algún tipo de peaje en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos más sensibles para la navegación internacional. El debate sobre ese escenario aparece en Ormuz, el gran interrogante del acuerdo de paz.
Posible modelo de gestión
De acuerdo con lo planteado, Teherán negociará con Omán y otros Estados del Golfo sobre la “administración y los servicios marítimos futuros” del estrecho. Para el sector, eso podría derivar en un esquema parecido al del estrecho de Malaca, entre Malasia, Indonesia y Singapur, basado en un fondo voluntario —al menos en apariencia— aportado por los países que más utilizan la ruta, y no por las empresas, con el fin de compensar el daño medioambiental.
Sin embargo, Ormuz es considerablemente más ancho que Malaca, por lo que un mecanismo de ese tipo plantearía dudas evidentes sobre su legalidad. La posibilidad de que la eventual normalidad en el paso no sea la misma que antes mantiene en alerta a las navieras.