Meghan, la esposa del príncipe Enrique de Gran Bretaña, ató una cinta en el lugar de Ciudad del Cabo donde una estudiante fue asesinada el mes pasado, en un gesto de solidaridad con quienes asumieron una posición contra la violencia de género.
Uyinene Mrwetyana fue violada y asesinada en una oficina de correos de Ciudad del Cabo, parte de una serie de homicidios que han sido el catalizador de protestas contra la violencia de género en Sudáfrica, un país con una de las tasas de criminalidad más altas del mundo.
Unas 3.000 mujeres en Sudáfrica fueron asesinadas en 2018 -o una cada tres horas-, una cifra más de cinco veces mayor que el promedio global, según la Organización Mundial de la Salud.
Las mujeres sudafricanas han estado usando ropa negra y marchando al Parlamento, la bolsa de valores y las calles, donde miles han usado el hashtag #AmINext (soy la próxima) para pedir una reforma.
