Lula da Silva está de vuelta en la escena internacional, y lo ha demostrado en su visita a China para hablar del conflicto en Ucrania y de inversiones. El presidente izquierdista llegó a Shanghái el miércoles por la noche y asegura que Brasil está «de vuelta» en la escena internacional después de una ausencia inexplicable.
Durante su estancia en China, el dirigente brasileño se encontrará con su homólogo Xi Jinping en Pekín para intentar formar un grupo de países mediadores en el conflicto que asola a Ucrania. Además, participó en la toma de posesión de Dilma Rousseff como presidenta del banco de los BRICS, grupo de grandes países emergentes que reúne a Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica.
Desde su regreso al poder el 1 de enero, Lula quiere volver a colocar a Brasil «en la nueva geopolítica mundial» y dejar atrás el aislacionismo de su predecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro. Es por esto que, durante su visita a China, pretende fortalecer las relaciones económicas y consolidar la relación entre ambos países.
La cuarta visita oficial de Lula a China incluye una delegación de unos 40 representantes políticos, nueve ministros, gobernadores de estados y diputados, y un nutrido grupo de empresarios. Las relaciones entre China y Brasil han experimentado un fuerte impulso desde el primer mandato de Lula, en el que el volumen de comercio entre ambas economías creció 21 veces. En 2022, el gigante asiático importó por valor de más de 89.700 millones de dólares, mientras que exportó por un monto de 60.700 millones.
