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Tercera Guerra Mundial: profecía y realidad

Foto: Agencias

Por debajo de la mesa ha pasado el trascendental anuncio que hizo, el pasado 19 de noviembre, Raimonda Murmokaité,  presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU, donde confirmaba el inicio  de la Tercera Guerra Mundial.

La alta funcionaria se atrevió a dar la confirmación de lo que, incluso, el Papa Francisco había asomado días atrás, porque, para que una guerra tenga el carácter de mundial deben estar aliados, por lo menos, cinco países contra un objetivo. Y en este caso ya  hay seis naciones que declararon la guerra frontal contra la organización que se autodenomina Estado Islámico (EI) o Isis.

Ese grupo musulmán extremista creó un “Califato” en parte del territorio de Siria e Irak, el cual arrebató con violencia aupando guerras civiles. El territorio conquistado es dirigido por un líder religioso o califa (Abu Bakr al-Baghdadi) conforme a la ley islámica y pretende que todos los musulmanes del planeta le den su apoyo, a la par que, desea instaurar su fe en todo el mundo, acabando con los “apóstatas” o no creyentes.

 A través de una coalición contra el “EI” se alinearon Rusia, Francia, Alemania,  Estados Unidos, Irán e Irak. Los seis grandes han encontrado en el grupo extremista y terrorista un objetivo a combatir porque está soslayando la tranquilidad mundial.

El analista  Bernardo Ptasevich  plantea: “¿Qué hay en la cabeza de un terrorista?¿Existen formas para detectarlos que permitan ensayar alguna precaución? No hay manera, es imposible. Por eso los actos suicidas son incontrolables”, dice.  

 

 

Solo en lo que va de 2015 el Estado Islámico ha dejado a su paso 784 muertos en 13 atentados terroristas en todo el mundo. Eso sin contar los que dejaron su aliento en la guerra civil Siria donde también metieron su mano cruel.

Revisando el cronograma de  ataques  comenzaron  el pasado 20 de marzo en Saná, Yemen, donde dejaron  137 muertos. Después siguió el ataque ocurrido el 18 de abril en Jalalabad, Afaganistán, donde perdieron la vida 35 personas.  Poco más de un mes después, el 22 de mayo, mataron a 21 personas en Qatif, Arabia Saudita, zona donde han atacado tres veces este año (se le cuentan también los cuatro muertos el 29 de mayo en  Dammam,  y 15 más en Asir el pasado 6 de agosto).

En junio, para el 26, arrasaron a 38 personas en Sousse, Tunez. Y sería septiembre, octubre y noviembre cuando sus andanzas  tuvieron las más sangrientas movidas.

Para el seis de octubre sumaron 15 víctimas en Aden, Yemen; y cuatro días después  movieron sus tentáculos a Ankara, Turquía, donde mataron a 100 personas. Cerrando octubre hicieron el atentado con mayor número de víctimas en lo que va de  año: 224 muertos  en Al Arish, Egipto.

Cuando el mundo apenas se recuperaba de ese trago amargo, el Estado Islámico orquestaba su batacazo para llamar la atención del planeta: París.

En Paris, el Estado Islámico, llamó la atención mundial.   

 

 

Un día antes de propiciar el terror parisino mataron 43 personas en un ataque en Beirut, Líbano. Y el viernes 13 de noviembre llevaron el terror a Francia dejando 129 almas sin aliento;  un atentado que conmocionó al mundo porque los extremistas mostraban que se estaban moviendo de Asia y África para Europa.

Cerrarían, por ahora, con los atentados en Mali, el pasado 21 de noviembre, donde sumaron 20 muertos más, y en Tunez, el 25 de noviembre, donde explotaron un autobús de la guardia presidencial dejando 14 víctimas.

En el caos que ha dejado a su paso el estado islámico, dos venezolanos ya han muerto: Sven Silva y Samuel Benalal. Se contarían como las dos primeras víctimas criollas de este Tercera Guerra Mundial.

 “Llegó el momento tan temido, aunque muchos pensaron que eso no iba a suceder. Si invitas a tu casa  a otras personas para que vivan en ella, es normal que  te quieran y  cuiden. Pues, no es el caso. Pese a la receptividad de Europa con  musulmanes e islamistas, del apoyo incondicional que les han dado, hoy sabemos que abrir sus puertas de par en par fue un grave error”, cita el analista judío-uruguayo, Bernardo Ptasevich, en el periódico judío Aurora Israel.

Entre el casi medio millón de migrantes que arropó Europa este año, por la guerra civil Siria, pone a pensar que el Estado Islámico aprovechó el caos interno que había en ese país, para  hacer una movida estratégica: desató crueldad allí para impulsar el éxodo de su gente, y así, los extremistas musulmanes, lobos disfrazados de ovejas,  se podían colear en la huida, alcanzando a Europa y el resto del mundo, con estampa  de  vulnerables.

Ahora,  cuando ven la devastación que se ha acercado al continente, atestado de musulmanes, sin poder identificar a los extremistas, más de uno pensará: ¿La periodista de la zancadilla, Petra Lazslo, acaso tenía  razón en su protesta? ¿Quizás, el error fue que su zancadilla no fue para un terrorista?

Lo cierto es que el “EI” se permeó y con sus ataques suicidas sembró el terror en el mundo.  Ha encontrado gente que se quiere inmolar en el nombre del dios que profesan. Una situación que parece incontrolable y que no se le vaticina un pronto fin. De hecho, ya amenazaron con nuevos  ataques. Publicaron un  video en las redes sociales donde expresan su alegría y su  orgullo por lo ocurrido en  París y soltaron: “Les esperan cosas peores que el 11 de septiembre…Temerás cuando vayas caminando por la calle y veas a un musulmán”.

También amenazaron con maltratar a Washington. Para colmo, se presume que el grupo tiene en su poder 40 kilos de uranio, que tomaron cuando ocuparon la Universidad de Mosul en  Irak.

 El presidente Barack Obama los desestima y poca acción ha mostrado para combatirlos. Por tal razón, en su país ha recibido un montón de críticas.

La “movida” del Estado Islámico en Siria les permitió colear a extremistas en toda Europa.  

 

 

 “Son unos asesinos con buenas redes sociales”, dijo. Luego agregó más firme: “Los destruiremos. Recuperaremos las tierras en las que se encuentran actualmente, les quitaremos su financiación, perseguiremos a sus líderes, desmantelaremos sus redes, sus líneas de suministro y los destruiremos”.

Todo apunta que para los extremistas musulmanes comenzó el Yihad (una guerra santa contra los blasfemos, no creyentes del Islam, apóstatas, ladrones, rebeldes, una especie de decreto  religioso de guerra, basado en el llamado por parte del Corán para extender la ley de su dios, cita el texto War and Peace in the Law of Islam, por Majid Khadduri).

Dada su declaratoria de guerra contra el resto del mundo que no profesa su misma religión, entonces, el otro bando promueve coaliciones para defenderse.

 Y el analista Bernardo Ptasevich advierte lo complicado que será activar un mecanismo de defensa contra un terrorista que no respeta reglas: “Ahora, es imposible ensayar alguna defensa que no contradiga los códigos de la civilización en que vivimos. El terrorismo crece cada día y nos debilita con cada éxito que obtiene. Se podrán eliminar 10, 20, 30 o cien mil extremistas, pero de nada servirá si no se destruye todo lo que hace que esto sea posible. Las estructuras económicas y financieras, el movimiento de las armas y explosivos, sus ideólogos y líderes. Es un trabajo que debe hacerse de arriba hacia abajo, al revés como se está haciendo. Lo primero es imposibilitar sus acciones”.

De momento, el presidente francés François Hollande, sigue buscando apoyo en la coalición para extirpar al grupo terrorista que tiene células en  Siria e Irak. Ya recibió un nuevo apoyo: el del primer ministro británico, David Cameron. Y ya afina los detalles de la entrevista que tendrá con los presidentes de Estados Unidos, Rusia y China.

Los rusos, por su parte, quienes tienen relaciones comerciales con Siria, ven los 13 atentados del “EI”  y ponen sus barbas en remojo. El presidente ruso, Vladimir Putin, y el guía supremo iraní, Alí Jameneise, se reunieron en una cumbre que tenía tema gasífero, pero hicieron un aparte para buscar acuerdos sobre qué hacer con el tema  “Siria”, donde ambos apoyan el  régimen de Bashar el Asad, una de las tantas aristas que mantiene la guerra civil de ese país encendida, porque ahora todos se pelean contra todos allá: rebeldes, gobierno,  islamistas y hasta las potencias.

Seis países se han alineado para combatir al Estado Islámico y sus atrocidades.  

 

 

 En este torbellino de peleas, el Papa Francisco se atreve a  emprender una gira de cinco días por Kenia, Uganda y República Centroafricana; la  más arriesgada de su pontificado. A la par, los musulmanes que no son extremistas temen al rechazo mundial. 

“De más allá del Mar Negro y de la gran Tartaria, un rey viene que verá la Galia, atravesando Alania y Armenia, y en Bizancio dejará su sangriento vástago”, una cuarteta de Nostradamus  describiendo los dolores  del fin del mundo. También dijo que la visita de un gran cometa podría tenerse como señal, pero, en 2015 fueron asteroides los que visitaron la tierra (el 2004 BL86 y el 2014 YB35, en enero y marzo, según comunicado de la Nasa). El fin del mundo no ha llegado. Pero la Tercera Guerra Mundial, sí…ya llegó.

 

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