Los enfrentamientos que sacudieron Albania el 13 de octubre regresaron a las calles de Tirana tras tres días de relativa calma, entre el miércoles y el viernes. Durante esa tregua, el primer ministro, Edi Rama, colocó sillas y bloques de hormigón frente a la sede de la jefatura del Gobierno con la palabra “diálogo”.

Los jóvenes manifestantes destruyeron las sillas al considerar que la intención de Rama es solo mantenerse en el poder. El Partido Democrático, la formación opositora mayoritaria, convocó este sábado a las 11:00 una concentración ante la oficina del mandatario, pero a las 14:00 llegó la movilización organizada por los jóvenes, que desembocó en choques con la policía.

Los activistas reclaman la dimisión de Rama y acusan al Partido Democrático de ser cómplice en el mantenimiento de un sistema “mafioso”.