Las reservas de itrio en Japón bajan rápido y podrían durar solo meses. Tokio busca respaldo de Washington mientras Pekín mantiene las licencias de exportación.
Japón enfrenta una cuenta atrás por el itrio, un metal de tierras raras clave para piezas de automóviles, motores de aviación y equipos para fabricar semiconductores. Según Financial Times, los inventarios caen y podrían no alcanzar más allá de unos meses si China no flexibiliza los envíos o si no aparecen fuentes alternativas.
Un metal difícil de sustituir
El itrio tiene usos muy concretos. El óxido de itrio se emplea para estabilizar zirconia en recubrimientos cerámicos que protegen determinados componentes de motores de aviación frente a temperaturas extremas. También se usa en sensores de oxígeno de automóviles y en revestimientos de cámaras de grabado por plasma vinculadas a la fabricación de semiconductores.
Esa especialización explica por qué no resulta sencillo reemplazarlo. La Agencia Internacional de la Energía advierte que China domina la extracción y, sobre todo, el procesamiento de tierras raras, una posición que le da margen para condicionar el suministro global según la Agencia Internacional de la Energía.
Controles, licencias y presión diplomática
El 4 de abril de 2025, Pekín estableció controles de exportación sobre determinados productos de siete elementos de este grupo, incluido el itrio. Desde entonces, los exportadores chinos deben pedir licencias para vender los productos afectados, lo que no equivale a una prohibición total, pero sí somete el flujo comercial a autorización.
La tensión bilateral se elevó después de que Sanae Takaichi planteara en noviembre de 2025 que un ataque chino contra Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón y provocar una respuesta militar. Luego, el 6 de enero de 2026, China prohibió exportar productos de doble uso a usuarios militares japoneses o para fines que pudieran reforzar sus capacidades militares.
Las cifras muestran la presión: las exportaciones de óxido de itrio a Japón bajaron de 51.000 a 4.000 kilogramos entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026, según datos de las aduanas chinas recogidos por AFP. A la vez, el precio del kilo fuera de China pasó a 1.150 dólares, frente a nueve dentro del país asiático, y el valor internacional se multiplicó por 179 en dos años, de acuerdo con valoraciones citadas por Financial Times.
Funcionarios japoneses y ejecutivos del sector advertidos por ese medio estiman que la escasez podría empezar a finales de 2026 y comprometer la producción si las empresas agotan sus existencias. Tokio, además, ha pedido ayuda a Washington para presionar a Pekín, porque las cadenas de suministro estadounidenses, incluida la defensa, también usan piezas fabricadas en Japón con itrio. Reuters documentó una reunión el 10 de septiembre de 2026 entre representantes estadounidenses y japoneses, con participación empresarial, para tratar el problema.
La salida, por ahora, pasa por dos frentes: lograr más envíos desde China o buscar suministros alternativos. Pero el propio mercado reconoce que ni una ni otra opción está asegurada a corto plazo.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.