Los bomberos comenzaron a ganar terreno el jueves frente a los incendios forestales en los que han muerto al menos 29 personas en el norte de California y han dejado a cientos desaparecidos en el caos de las evacuaciones masivas en el corazón vitivinícola del estado.
Las rachas de vientos secos volvieron a aparecer brevemente, lo que amenazó con empujar las llamas hacia el pueblo de Calistoga, en el Valle de Napa, donde a 5.000 habitantes se les ordenó abandonar sus casas el miércoles por el deterioro de las condiciones climáticas y la proximidad del fuego. Sin embargo, el viento extremo que se pronosticó para la noche del miércoles y la mañana del jueves no llegó, permitiendo que las brigadas establecieran cortafuegos en el perímetro.
«En general, estamos progresando», dijo a Reuters Daniel Berlant, subdirector asistente del Departamento de Protección contra Incendios de California, quien agregó que la situación era menos grave que a comienzos de la semana.
Casi dos docenas de incendios en ocho condados han avanzado desenfrenadamente desde que comenzaron el domingo por la noche, quemando más de 77.000 hectáreas, un área casi del tamaño de la ciudad de Nueva York. Al menos 3.500 casas y otras construcciones han sido destruidas.