Caracas. Estudiar en la universidad puede exigir entre 50 y 300 dólares al mes para cubrir gastos básicos como transporte, alimentación, impresiones, insumos, guías de estudio y estacionamiento, según relataron estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, la UCAB y la Santa María.
La presión económica golpea con más fuerza a quienes cursan carreras prácticas o del área de la salud, donde los equipos y materiales dolarizados encarecen la formación y empujan a muchos jóvenes a trabajar o a buscar ingresos informales para no abandonar los estudios.
Gastos diarios que se comen el presupuesto
Carol, estudiante del último semestre de Comunicación Social en la UCAB, dijo que cada mes destina más de 200 dólares solo en traslados, combustible y comida. Aseguró que ya trabaja desde hace más de un año como gestora de comunidades para poder pagar sus gastos universitarios, mientras la matrícula sigue siendo cubierta por sus padres.
La estudiante explicó que solo el desayuno, el estacionamiento y la gasolina le consumen más de 200 dólares mensuales. Además, enfrenta otro costo al cierre de la carrera: debe producir un documental, un trabajo cuyas exigencias recaen por completo sobre los estudiantes y se pagan en dólares porque todo el sector audiovisual cotiza en esa moneda.
En su caso, la carrera también le exigió comprar una computadora con capacidad para editar, una cámara, micrófonos y licencias de programas, gastos que describió como una carga adicional que sale del bolsillo familiar.
Carlos González, estudiante de Estudios Internacionales en la UCV, calcula que necesita entre 50 y 100 dólares al mes para mantenerse activo en la carrera. En su caso, el pasaje es el gasto más alto, y cada aumento lo obliga a reajustar el presupuesto.
Para abaratar costos, lleva el desayuno y el almuerzo preparados desde su casa. También depende del apoyo de sus padres y hermanos mayores, que aportan cuotas periódicas para evitar que tenga que incorporarse antes de tiempo al mercado laboral.
Las carreras de salud, entre las más costosas
Sofía, estudiante de Odontología en la Santa María, afirmó que necesita unos 300 dólares o más cada mes para no retrasarse en las prácticas. Dijo que los materiales están dolarizados y que, si se pagan en bolívares, se aplican con la tasa del euro.
La joven describió su carrera como una de las más caras por el peso de los insumos clínicos y el instrumental especializado. Contó que sus padres cubren la matrícula con un esfuerzo enorme y que ella trabaja colaborando en el consultorio de sus tíos para cubrir el resto de los gastos.
Los testimonios recogidos muestran una misma presión sobre los estudiantes: entre la inflación, la depreciación del bolívar y el costo de carreras con exigencias prácticas, la permanencia en las aulas depende cada vez más de la capacidad de las familias para sostener el gasto mensual.