CALAIS, Francia, 30 Mar 2017 (AFP) – Cinco meses después del desmantelamiento del campamento de Calais, jóvenes migrantes siguen deambulando por esta ciudad del norte de Francia esperando una oportunidad para cruzar al vecino Reino Unido, q
CALAIS, Francia, 30 Mar 2017 (AFP) – Cinco meses después del desmantelamiento del campamento de Calais, jóvenes migrantes siguen deambulando por esta ciudad del norte de Francia esperando una oportunidad para cruzar al vecino Reino Unido, que acaba de iniciar su separación de la Unión Europea.
Memel es eritreo, tiene 16 años, pasó unas semanas en un centro de acogida para menores en Marsella (sur), donde esperaba poder beneficiarse de la política de reunificación familiar y encontrarse con su hermano que vive en Reino Unido.
«Éramos unos cincuenta, los británicos vinieron y se llevaron a unos diez. A mí no, no entendí porqué. Así que regresé» a Calais, explica este joven mientras se protege del frío en locales del Socorro Católico, en la periferia de la ciudad.
Cuando cae la noche, duerme a la intemperie, sin carpa. «El momento más difícil es cuando son las tres de la mañana», cuenta Amel, otro eritreo, imitando un escalofrío. Pero también están los controles. «Una noche dormíamos en un aparcamiento cuando llegó la policía y nos comenzó a pegar», explica Istri, de 15 años.
Entre 250 y 400 migrantes, entre ellos un centenar de menores, siguen en Calais, según el defensor de los derechos Jacques Toubon. El ministerio del Interior afirma por su parte que serían en total unos 100 a 200, y «no tantos menores».
Menores o no, «las tres cuartas partes tienen menos de veinte años», afirma Vincent de Coninck, del Socorro Católico.
‘Acoso’ policial
Unos cincuenta acuden todos los días a la distribución de comida caliente organizada por las asociaciones a final de la jornada. Los jóvenes devoran el plato de arroz antes de desaparecer camino al puerto. Su objetivo es claro: subirse a un camión que se dirija a Inglaterra. «Lo intentamos toda la noche, todas las noches. Estamos aquí para eso», dice William, de 17 años.
«Podemos llevarlos» a un centro para menores, pero con el sueño británico en mente muchos de ellos «se niegan» a irse, asegura una fuente del ministerio del Interior.
Vincent de Coninck, denuncia además que estos jóvenes son «acosados» por la policía, lo que refuerza su deseo de irse. «Para ellos, Francia es ‘policía, problema'».
Tras el desmantelamiento del campamento informal de Calais, también conocido como «la Jungla», unos 7.000 migrantes -entre ellos unos 2.000 menores- fueron trasladados a centros de acogida. Alrededor de 900 pudieron posteriormente ir a Reino Unido, según el ministerio del Interior.
Las autoridades quieren evitar a toda costa que se vuelvan a formar campamentos informales. «Si no actuamos, volverán a aparecer a toda velocidad», explica el ministerio.
El gobierno excluye abrir centros de acogida en Calais, para evitar que se vuelva a crear «un punto de fijación».
Pero Calais atrae a los migrantes por su situación geográfica.
«Calais está cerca de Dover», en Reino Unido, «ese es el gran desafío», reconoce el ministerio del Interior. Pero si se vuelve a formar un campamento, «la situación sería aún más difícil de manejar».
Para Coninck, el contexto electoral también pesa sobre la situación, con las elecciones presidencial en abril y mayo; y las legislativas en junio.
«Las autoridades saben que es inevitable que se vuelvan a formar campamentos. Pero quieren pasar este ‘dossier’ complejo a los que vengan luego», apostilla.