El oficialismo acelera gestiones para eliminar o suspender las PASO, pero aún arrastra resistencias internas, dudas del PRO y negociaciones abiertas con gobernadores.
El Gobierno argentino apuró las negociaciones para eliminar o, en su defecto, suspender las PASO, pero la iniciativa sigue atascada en el Senado y depende de acuerdos que todavía no están cerrados con bloques aliados y gobernadores.
La negociación se endurece en la Casa Rosada
El tema fue uno de los ejes de la mesa política que se reunió este martes en la Casa Rosada, encabezada por Karina Milei, para seguir de cerca la estrategia. Durante unas dos horas, el grupo volvió a discutir los plazos de la reforma electoral y las concesiones que el oficialismo estaría dispuesto a aceptar para reunir apoyos.
Según lo planteado en ese encuentro, Luis “Toto” Caputo, Diego Santilli y Patricia Bullrich insistieron en acelerar los acuerdos, mientras Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem mantuvieron una postura más cauta.
En el Senado, Bullrich espera que Santilli confirme qué gobernadores están dispuestos a respaldar el proyecto, mientras ella abre conversaciones con los jefes de otros bloques. En Balcarce 50 entienden que, si logran destrabar esa discusión, todavía podrían sancionar la reforma antes de que termine el período legislativo y así evitar una convocatoria a extraordinarias.
El PRO, uno de los aliados parlamentarios del oficialismo, ya le planteó al Gobierno que ese es el camino que debería seguirse. Tras la mesa política, Santilli y los Menem recibieron a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, y el espacio amarillo dejó claro que está dispuesto a acompañar, pero solo si antes se consigue un consenso amplio en el Senado y entre los gobernadores.
Gobernadores, tiempos legislativos y nuevas trabas
La definición del texto quedó ahora en manos de Bullrich, ya que el proyecto todavía no tiene dictamen. Cuando el oficialismo lo impulsó, tuvo que pasar a un cuarto intermedio para evitar un rechazo.
El PRO venía sosteniendo que las primarias deberían mantenerse como una instancia optativa para los partidos que necesiten dirimir internas, aunque no cerraba la puerta a una suspensión. A eso se suman complicaciones de agenda: la visita del papa León XIV frenará por unos días otras actividades y las elecciones en Estados Unidos harán viajar a varios legisladores a Washington, con lo que las conversaciones se demorarán aún más.
En ese escenario, en el Gobierno también evalúan tratar la reforma electoral junto con el Presupuesto 2027, para unificar apoyos. El macrismo, además, pidió cambios en el proyecto de biocombustibles que impulsa el oficialismo, al considerar que perjudica a productores de la provincia de Buenos Aires y favorece a Córdoba y Santa Fe.
Hasta ahora, algunos gobernadores ya expresaron respaldo a terminar con las primarias. Rogelio Frigerio cuestionó los costos de esos comicios y la cantidad de veces que los ciudadanos deben votar. Marcelo Orrego sostuvo que la herramienta dejó de ser útil y Juan Pablo Valdés consideró que las candidaturas deben resolverlas las agrupaciones políticas, no los votantes.
Raúl Jalil también respaldó la reforma después de reunirse con Santilli. Alfredo Cornejo, en privado, habría adelantado que acompañaría la eliminación a nivel nacional, aunque quiere conservar las internas en su provincia. En contra se mantienen Osvaldo Jaldo y, con más cautela, Martín Llaryora. Carlos Sadir, Maximiliano Pullaro y Leandro Zdero se pronunciaron a favor de suspender las PASO, pero no de eliminarlas.
Las negociaciones se dan antes de la mega sesión prevista para este miércoles en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará aprobar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, las iniciativas sobre discapacidad y endeudamiento familiar o morosidad, además de medir el estado de sus alianzas antes de llevar la reforma electoral al recinto.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.