El Papa Francisco viajará a Hungría desde mañana 28 de abril y hasta el 30 de abril con la intención de encontrar un aliado en el primer ministro Viktor Orbán para detener la guerra en Ucrania y para hacer un llamamiento para que Europa afronte la crisis migratoria. Orbán es el único líder europeo cercano a la Rusia de Vladímir Putin, o al menos neutral, y Francisco le agradeció la acogida de los refugiados ucranianos cuando le recibió hace un año en el Vaticano.
Aunque en su visita anterior las cosas quedaron un poco tensas debido a la política migratoria de Orbán, esta vez la presencia del Papa en Hungría cobra mayor relevancia debido a la situación de guerra en Ucrania. El país ha acogido a cientos de miles de ucranianos que huyen del conflicto bélico, pero hasta la fecha no ha enviado ninguna ayuda militar y tampoco ha aplicado las sanciones impuestas a Rusia, país que además depende de Hungría en materia energética.
El Papa dedicará la primera jornada a reunirse con Orbán y la presidenta Katalin Novák, además de pronunciar un discurso ante las autoridades civiles en el que se esperan sus llamamientos más políticos. También se reunirá con obispos, sacerdotes y religiosos en la concatedral de Santo Stefano, donde mencionará la necesidad de ayudar y acoger a los migrantes.
Durante el segundo día de su visita, Francisco visitará el Instituto Beato Laszlo Batthyany-Strattamann para niños con discapacidad visual y también se reunirá con pobres y refugiados, entre ellos los ucranianos. Por la tarde, presidirá un encuentro con jóvenes en el Papp László Budapest Sportaréna, el estadio más grande de Budapest, con capacidad para 12.500 personas.
