Una congresista de Minnesota, Betty McCollum, se unió a los llamados a investigar al responsable de la muerte del león más querido de Zimbabue, quien fue condenado en 2008 por caza furtiva por matar a un oso negro en Estados Unidos.
McCollum urgió a la fiscalía estadounidense y al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos USFWS «a investigar si se violaron leyes estadounidenses de conspiración, soborno de funcionarios extranjeros y caza ilegal de animales protegidos».
El león, semidomesticado y tranquilo, tenía collar y era sujeto de un estudio científico. La noticia ha causado la indignación de millones de personas, y se siguen elevando reclamos para que se detenga la caza de felinos y de otras especies en amenaza de extinción.
El cazador de trofeos Walter Palmer mató al león Cecil a principios de mes luego de que el felino, supuestamente, fuera atraído con una carnada fuera de las fronteras del parque nacional Hwange.
