Cuba empapada de sol está comprometida a reducir su dependencia de los combustibles fósiles al convertir la luz solar durante todo el año en una abundancia de energía limpia.
La isla ya alberga unas 60 granjas solares y el gobierno planea construir más en el país donde la irradiación solar, la potencia por unidad de área recibida del sol, alcanza los 1.825 kilovatios hora por metro cuadrado, por encima del promedio mundial.
Cuba está fabricando paneles solares en la Compañía de Componentes Electrónicos en la provincia occidental de Pinar del Río.
En Cuba, «producir un kilovatio (de electricidad) del sol cuesta de seis a siete centavos de dólar, más barato que con el combustible convencional, que cuesta entre 15 y 20 centavos de dólar», dijo el experto en energía solar Daniel Stolik, profesor de la Universidad de La Habana.
Convertir la producción de energía de la nación en fuentes renovables es uno de los pilares del programa de reforma económica del gobierno, que apunta a reducir las costosas importaciones de combustible.
Se espera que las fuentes de energía renovable existentes en Cuba junto con las instalaciones recién construidas generen más de 1,100 gigavatios este año.
Actualmente se encuentran en construcción dos parques solares, La Herradura 1 y La Herradura 2 en la provincia oriental de Las Tunas.
Se han completado otras cuatro granjas solares en las provincias de Villa Clara, Holguin y Granma, todas conectadas a la red nacional, y se planean 19 más.
Según el plan del gobierno para ampliar la capacidad de energía renovable, para 2030, la energía limpia debería representar el 24 por ciento de la energía generada en Cuba.
La irradiancia solar que recibe la superficie terrestre de casi 111,000 kilómetros cuadrados de Cuba es igual a la cantidad de energía producida por 50 millones de toneladas de combustible.