Cerca de 200 países se reunirán en Antalya sin señales de pactos de peso sobre combustibles fósiles o finanzas climáticas.
Cerca de 200 países se reunirán en noviembre en Antalya, Turquía, para la COP31, una cita que se perfila sin grandes acuerdos a la vista sobre combustibles fósiles ni financiamiento climático.
Una cumbre marcada por la presión climática
Las conversaciones anuales de la ONU se celebrarán del 9 al 20 de noviembre. Turquía ejercerá la presidencia y Australia, uno de los mayores exportadores de carbón, conducirá las negociaciones, según reseñó EFE.
La reunión llega después de un año en el que se han sentido con fuerza los efectos del calentamiento global. En Nepal, el derrumbe de un glaciar en agosto provocó un torrente de lodo que causó miles de muertes. En Europa, una seguidilla de olas de calor dejó más de 30.000 fallecidos por sobremortalidad.
Además, la ONU advirtió el mes pasado que el calentamiento global podría superar en pocos años el umbral de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París de 2015. A eso se suma la influencia de El Niño, que en noviembre estará en su fase más fuerte y podría intensificar los eventos extremos.
Finanzas, energía y metas limitadas
Entre los temas en discusión estarán las finanzas climáticas, una demanda central para los países en desarrollo, y la soberanía energética, en un contexto de presión sobre los mercados por la guerra en Oriente Medio.
Marta Torres Gunfaus, del centro de reflexión IDDRI, sostuvo que «todo el mundo está de acuerdo en que por el momento no habrá un avance de verdad a nivel multilateral». David Waskow, del World Resources Institute, añadió que los gobiernos deberán avanzar de forma concreta, aunque sin resultados espectaculares este año.
Turquía propone como uno de sus diez temas prioritarios elevar al 35% la participación de la electricidad en el consumo energético global para 2035, desde el 23% actual. Un informe solicitado por Turquía y Australia y publicado en septiembre por la Agencia Internacional de la Energía dijo que esa meta está «al alcance de la mano».
Janet Milongo, de Climate Action Network, afirmó que solo habrá progreso climático si esa electricidad adicional proviene de energía renovable sostenible y no de combustibles fósiles ni energía nuclear.
En la COP de Dubái de 2023 se acordó una salida progresiva del carbón, el petróleo y el gas, pero las negociaciones posteriores no fijaron objetivos ni plazos vinculantes. En la reunión de Belém en 2025, la cuestión salió del acuerdo final por presión de países productores de hidrocarburos.
Recep Tayyip Erdogan dijo que cualquier propuesta que no concilie los objetivos climáticos con las realidades sociales y económicas está abocada a fracasar.
La cita de Antalya ocurrirá semanas después del balotaje presidencial brasileño del 25 de octubre. Si gana Flávio Bolsonaro, podría haber representación de la próxima administración y de la saliente. En campaña, propuso usar el medio ambiente como «un activo económico estratégico» y fijó la meta de acabar con la deforestación ilegal antes de 2029. Luiz Inácio Lula da Silva, aspirante a un cuarto mandato, afirma que la deforestación en la Amazonía brasileña bajó a su nivel más bajo en una década.
La inteligencia artificial y su creciente consumo de energía y agua también estarán en la llamada «agenda de la acción», un grupo de compromisos no vinculantes impulsados por la presidencia turca. Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el cambio climático, pidió en septiembre que las grandes tecnológicas demuestren por qué los beneficios de la inteligencia artificial superan sus altos costos y que cumplan metas climáticas creíbles.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.