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Cien días después del terremoto, Ecuador resurge de las ruinas

Quito (PL) – Cien días después de un devastador terremoto en la costa norte occidental de Ecuador, numerosas familias sonríen por primera vez al constatar cómo la vida a su alrededor resurge con la ayuda de todos.   La señora Jobita y sus t

Quito (PL) – Cien días después de un devastador terremoto en la costa norte occidental de Ecuador, numerosas familias sonríen por primera vez al constatar cómo la vida a su alrededor resurge con la ayuda de todos.

 

La señora Jobita y sus tres hijos vieron derrumbarse su casa durante el sismo registrado el pasado 16 de abril, con epicentro en la provincia costera de Manabí. Hoy agradecen al gobierno del presidente Rafael Correa por estar entre los primeros beneficiados con vivienda propia.

 

Bolívar y Rocío son dos líderes comunitarios, cuyos territorios también fueron severamente dañados por el movimiento telúrico de 7,8 de magnitud en la escala Richter. Ahora luchan por la reactivación económica de sus comunas e intentan recuperar el vecindario mediante un trabajo colaborativo y solidario. 

 

Eloy Mendoza, ganadero, perdió casi toda su propiedad. Recientemente recibió un crédito por 20 mil dólares. Ya produce leche, queso, coco y arroz.

 

Historias de ese tipo abundan a poco más de tres meses del potente terremoto que afectó fundamentalmente a Manabí y la vecina provincia de Esmeraldas.

 

El sismo tuvo su epicentro en el cantón de Pedernales. Fue casi un minuto de terror, según describen muchos, que dejó un saldo de 670 muertos, más de cuatro mil heridos y 30 mil damnificados, además de serios daños económicos.  

El presidente ecuatoriano cifró las pérdidas en más de tres mil 300 millones de dólares y alertó que tomará años recuperar todo.  

«No obstante, es mucho lo que se ha avanzado», aseguró el mandatario en un balance de las labores recuperativas.  

El Comité de Reconstrucción, liderado por el vicepresidente Jorge Glas, enfoca su trabajo en tres ejes: Emergencia, Reconstrucción y Reactivación productiva.  

La Emergencia guarda relación con la habilitación de 26 albergues oficiales que garantizan los servicios de alimentación, higiene, agua y saneamiento, acompañamiento social y psicológico para cerca de nueve mil personas.  

El eje de Reconstrucción implicó la asignación de recursos para proyectos clave como salud, educación, vivienda, transporte y saneamiento, que recibieron hasta la fecha 540 millones de dólares para su ejecución, según datos de la Vicepresidencia.  

La reactivación productiva, por su parte, ya cosecha frutos. Alrededor de dos mil empresas y negocios se rehabilitaron con la ayuda de créditos productivos. Aires de recuperación en la costa ecuatoriana

 

Un día después del terremoto, alguien preguntó al vicepresidente: ¿Cómo salimos de esta? Y su respuesta fue: trabajando. De esa manera, Ecuador renace de entre tanto escombro generado por el movimiento telúrico.  

Los residentes de Manabí y Esmeraldas comprueban cada día nuevos avances en el proceso de reconstrucción, organizado y dirigido por el gobierno nacional, pero que también cuenta con la solidaridad de instituciones internacionales.  

Hasta la fecha se entregaron más de dos mil microcréditos y se edificaron 26 escuelas provisionales para impartir docencia a 50 mil estudiantes, el 100 por ciento de los educandos, uno de los mayores logros. De acuerdo con estimados oficiales, la banca pública concedió más de 46 millones de dólares en créditos hasta el 19 de julio pasado. De ellos, Ban Ecuador dedicó más de 17 millones a créditos productivos, mientras que la Corporación Financiera Nacional alrededor de 29,5 millones.  

Al mismo tiempo, mediante la Ley de Solidaridad Tributaria las recaudaciones sobrepasan ya los 200 millones de dólares, invertidos en varios proyectos en las zonas de desastre.  

Entre los primeros beneficiados con casa propia están 11 familias con personas discapacitadas, quienes forman parte de las más de mueve mil personas que aún permanecen en albergues.  

La vivienda constituye prioridad para el gobierno nacional que tiene el ambicioso plan de entregar cuatro mil soluciones habitacionales hasta diciembre venidero y completar unas 10 mil al término del mandato del Jefe de Estado en mayo próximo, aseguró en declaraciones a medios de prensa Carlos Bernal, secretario técnico de la reconstrucción.  

Para lograr su fin, el gobierno trabaja en 16 proyectos de reasentamiento: 11 de ellos en Manabí, tres en Esmeraldas, uno en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y uno en Babahoyo, que servirán para dar vivienda definitiva a quienes lo perdieron todo. Otro de los logros es la generación de más de 13 mil empleos, los cuales garantizan la reconstrucción, al tiempo que ofrecen ingresos a los ecuatorianos.  

La rehabilitación de la infraestructura vial es otra realidad pues ya existe comunicación con todas las áreas afectadas por el sismo.  

Reubicar a todos los que deseen abandonar la isla de Muisne, cantón severamente dañado por el terremoto y considerado zona de riesgo y altamente vulnerable a posibles tsunamis  que puedan provenir de terremotos, forma parte de los planes.  

Según palabras del propio presidente: No podemos ser tan irresponsables de volver a construir en los mismos terrenos. El gobierno planea convertir el nuevo poblado en zona turística, para así proporcionar un medio de vida a los residentes.

Cooperación internacional, un apoyo importante

El terremoto puso a prueba también la solidaridad internacional, que afortunadamente, no ha sido poca en este caso.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) fue el primer representante de un organismo en llegar a la región afectada con tiendas de campaña y lonas de plásticos para dar cobija a los damnificados.

Mosquiteros, repelentes, lonas para dormir y utensilios de cocina, entre otros productos, llegaron en los siguientes envíos de ayuda de Acnur.

Los gobiernos de Chile, Bolivia, Cuba, Argentina, Colombia, El Salvador, México, Perú y Venezuela estuvieron a la vanguardia con el envío de rescatistas, vehículos, ambulancias y productos no perecederos para los damnificados.

Por Europa, España, Francia, Italia, Noruega, Holanda, Rusia y Alemania se unieron al apoyo con fondos, voluntarios y generadores de electricidad, entre otros.

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) aportó seis unidades móviles de almacenamiento con una superficie de mil 740 metros cuadrados, así como cinco oficinas portátiles y equipos de generación eléctrica e iluminación.

Toda esa infraestructura y equipamiento fue donado al Ministerio de Defensa el jueves 21 de julio, mientras se prevé la entrega de bonos de alimentación a unas 108 mil personas damnificadas.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó recientemente la campaña «Reactivando Comunidades Sostenibles», para ayudar a poblaciones afectadas por el terremoto mediante la creación de un sitio web a fin de recolectar fondos con el propósito de apoyar proyectos de emprendimiento comunitario.

Fundaciones y otras instancias multilaterales se suman a todo el trabajo de recuperación y reactivación, pues según palabras del vicepresidente: «Tres meses después decimos la verdad, que tomará años arreglar esto, que hay un plan de apalancamiento, que dejaremos Manabí y Esmeraldas mejor que antes».

El desastre ocasionado por el terremoto dejó un mensaje que constituye el estímulo de todos en este país suramericano hoy: Unidad y trabajo para salir adelante. En Ecuador, nadie está solo.

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