Cerca de cien migrantes lograron escapar este viernes de un centro migratorio ubicado en el municipio de Berriozábal, en el estado de Chiapas, en el sureste de México. Según los informes, los migrantes se escaparon después de permanecer supuestamente retenidos durante 20 días. Los migrantes forzaron el portón principal y dijeron que buscaban evitar una tragedia como la ocurrida el pasado lunes en una estación migratoria de Ciudad Juárez, donde fallecieron 39 migrantes debido a un incendio.
Uno de los migrantes que venía en el grupo declaró a los medios que lo único que quieren es transitar de manera libre y pacíficamente por México para llegar a Estados Unidos. Otro migrante denunció que donde estuvieron detenidos estaban “encerrados y no es un albergue, sino una cárcel”, donde “no tienen voz ni derechos”. El director del Centro de Dignificación Humana (CDH), Luis Rey García Villagrán, consideró que en estos casos se debe priorizar la defensa irrestricta de los derechos humanos de las personas migrantes y afirmó que se debe humanizar la migración, con agentes que entiendan que «están tratando con seres humanos, mujeres, niños y hombres altamente vulnerables».
Tras su huida, los migrantes se encaminaron sobre la carretera en el municipio de Coita para llegar a Arriaga y cruzar al vecino estado de Chiapas. Las autoridades de Protección Civil del estado acompañaron a este grupo de personas con una ambulancia, atención médica y bebidas hidratantes para continuar su camino sin que se expongan a un accidente. En otro operativo, agentes de migración detuvieron a 123 migrantes que viajaban hacinados en un camión en Pijijiapan. La migración sigue siendo un tema relevante en México y se espera que las autoridades tomen medidas para proteger a los migrantes y garantizar sus derechos.
