La Paz (PL) Durante los dos primeros días de noviembre, los bolivianos recuerdan a sus seres queridos y reafirman sus tradiciones y costumbres al conmemorar la Fiesta de Todos Santos.
La artesanía, la música y el arte culinario inundan las calles del país y las familias se preparan para recibir a las almas o ajayus de sus difuntos, quienes, según las creencias aymaras, retornan por unas horas al mundo de los vivos.
De acuerdo con esa cultura, a las 12:00 del 1 de noviembre se abre un portal para que los espíritus pasen y las mesas deben estar listas para saciar su hambre y sed.
Según el estudioso de la filosofía y cosmovisión andina Guiniol Quilla, esa «es una hora clave, pues el sol está en el medio y se abre la puerta que comunica con las deidades y familiares, con esa otra parte que no podemos ver».
La manifestación del alma se da mediante fenómenos como una brisa, un remolino o la aparición de un animal como la mosca, el pájaro o la mariposa. Si un viento fuerte abre la puerta o algún insecto se posa sobre la mesa, es señal de que llegó el ajayu, señaló el investigador.
Dicho término es empleado para referirse a la fuerza que contiene los sentimientos y la razón, el centro de un ser que siente y piensa.
En el momento en que las almas se hacen presentes, los creyentes comienzan a rezar y piden a sus seres queridos protección, bienestar, salud y prosperidad.
También solicitan la continuidad de las lluvias para poder tener buenos resultados en la producción agrícola. Los aymaras creen que cuando los ajayus descienden de los cerros sagrados traen consigo las nubes y por eso comienzan las precipitaciones. También aseguran que siempre llueve el 2 de noviembre, explicó Quilla.
El período del 12 de octubre al 8 del mes siguiente tiene un significado muy particular en el calendario agrícola andino, pues es la época que marca el fin del Awtipacha o tiempo seco y el comienzo del Jallupacha o tiempo de lluvias. La festividad de Todos Santos data de siglos y es el resultado del sincretismo de la religión católica y las tradiciones de los pueblos originarios.
Naciones como Perú y México también realizan celebraciones similares en esa fecha, siempre de acuerdo con las características y tradiciones de cada país.
En Bolivia, desde semanas antes los vendedores salen a las calles para ofrecer los elementos necesarios para armar las mesas con las que se espera a los difuntos.
La producción artesanal y la elaboración del pan requerido para la ocasión fueron declaradas patrimonio cultural de La Paz en septiembre de este año.
Según el presidente del Concejo Municipal, Pedro Susz, la iniciativa busca valorizar y establecer mecanismos para preservar esa costumbre.
Esta es una tradición profundamente arraigada y se practica en todos los macrodistritos de nuestra ciudad y en el resto del país. Por tanto, decidimos protegerla y promover la realización de ferias relacionadas con la festividad, señaló.
La cultura aymara establece que para recibir a las almas es necesario construir apxatas o altares y preparar los alimentos y bebidas que preferían los fallecidos.
En las mesas no pueden faltar los tantawawas (panes con máscaras que recuerdan a las personas muertas), los bizcochuelos, las flores, un vaso con agua bendita, las coronas, la caña de azúcar, las hojas de coca, el vino, cerveza o chicha, entre otros elementos.
De acuerdo con la tradición, a las 12:00 del 2 noviembre se debe pedir a un conocido que desarme la mesa y éste se quedará con la mitad de todo lo que haya en ella.
A estos rituales se suman instituciones y organismos del Estado que preparan sus altares y recuerdan a personajes y políticos fallecidos en el país y en el extranjero.
La población también acude a los cementerios para visitar las tumbas de sus seres queridos.
Para el viceministro boliviano de Descolonización, Félix Cárdenas, los primeros días del undécimo mes del año son una oportunidad para rescatar y reafirmar la herencia cultural de los pueblos andinos.
Es importante, dijo, recuperar y fortalecer nuestra identidad para hacer frente a celebraciones foráneas que no nos representan.