Bélgica teme quedar expuesta como el nuevo punto de partida de los migrantes que intentan cruzar de manera irregular el canal de la Mancha para llegar al Reino Unido, en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias de la Unión Europea.
El riesgo de que el flujo se desplace hacia territorio belga aparece una década después del desmantelamiento de la llamada Jungla de Calais, el campamento improvisado que en 2016 se convirtió en símbolo del fracaso de la respuesta europea ante miles de personas que sobrevivían en condiciones precarias e insalubres mientras esperaban cruzar al Reino Unido.
Las travesías por mar siguen sin resolverse
Pese a los recientes acuerdos para reforzar la vigilancia de la costa francesa con dinero británico, el problema de las travesías marítimas ilegales no ha sido resuelto y ahora amenaza con trasladarse a la vecina Bélgica.
