La policía tenía fichado por sus contactos en prisión con los islamistas al atacante de Lieja (este de Bélgica), que mató a dos policías y a un joven este martes por la mañana, indicó a la AFP una fuente próxima a la investigación.
Esta fuente agregó que Benjamin Herman, abatido por las fuerzas de seguridad, se habría «radicalizado» durante una estancia en prisión, en referencia a su cercanía con islamistas radicales, confirmando las informaciones de medios locales.
Herman, nacido en 1982 y que murió a manos de las fuerzas de seguridad tras los ataques, ya había sido condenado por robos, lesiones y por tráfico de estupefacientes, según la fuente próxima a la investigación.
La última estancia en prisión del atacante habría sido en Marche-en-Famenne, en la región belga de Valonia (sur) y, según los medios belgas, aprovechó un permiso de salida para pasar al acto este martes contra los policías.
