La campaña electoral en España quedó alterada por el choque ferroviario de Toledo, un siniestro que dejó al menos 68 fallecidos y 77 heridos y que irrumpió en plena precampaña, a solo 31 días de las elecciones generales del 29 de noviembre.
El accidente, descrito como el segundo mortal en la alta velocidad española en apenas nueve meses, obligó a los partidos a reajustar agendas y mensajes. En las direcciones políticas ya se da por hecho que nada seguirá igual después de la tragedia.
El Gobierno queda bajo presión por la red ferroviaria
El Gobierno, señalado como el principal responsable de la red ferroviaria, quedó en el centro de las críticas por el peor escenario político posible en medio de la contienda electoral. Pedro Sánchez, según el relato político de la jornada, mantiene de momento el respaldo a Óscar Puente, aunque el ministro de Transportes quedó expuesto a la presión pública tras el siniestro.
La oposición evita la confrontación directa por ahora
Alberto Núñez Feijóo mantuvo un tono institucional y evitó pedir dimisiones por respeto a las víctimas, aunque la presión sobre el Ejecutivo apunta a crecer en los próximos días. Vox, en cambio, cargó contra Sánchez y lo señaló como responsable, mientras Frente Amplio endureció el tono y reclamó responsabilidades políticas.



