Panamá enfrenta una crisis migratoria sin precedentes, con un récord de medio millón de migrantes en tránsito por el peligroso Darién. Hasta el pasado 20 de diciembre, cruzaron por la selva 513.782 migrantes, siendo la mayoría venezolanos, seguidos de ecuatorianos y haitianos, todos en busca de mejores condiciones de vida en América del Norte.
La violencia y las condiciones socioeconómicas en sus países de origen son el principal motor que impulsa a estas personas a enfrentar la mortal selva del Darién, a pesar de las restricciones migratorias en la región este año. Las historias de migrantes como Segundo Muela, un ecuatoriano de 35 años, muestran la desesperación que los impulsa a emprender este peligroso viaje en busca de seguridad y oportunidades.
Este año ha sido testigo de un número sin precedentes de menores que han cruzado el Darién, con más de 100.000 niños, niñas y adolescentes, muchos de ellos separados de sus padres durante la travesía. Organismos humanitarios como Unicef han tenido que aumentar sus esfuerzos para atender a estas familias vulnerables que llegan exhaustas tras atravesar la selva.
La llegada masiva de migrantes ha obligado a los entes humanitarios a reforzar sus proyectos en el Darién, con la Federación Internacional de la Cruz Roja liderando la respuesta a esta crisis. A pesar de las restricciones anunciadas por varios países de tránsito, el flujo migratorio no se detiene, ya que estas personas buscan desesperadamente una mejor calidad de vida para ellos y sus familias.
