El bloque de derecha y extrema derecha encabezado por Benjamín Netanyahu tomó la delantera este miércoles en Israel, pero con 54 escaños tras el conteo del 66,3 % de los votos seguía sin alcanzar la mayoría necesaria para gobernar en el Parlamento, de 120 miembros.
El recuento parcial deja a los dos bloques lejos de la mayoría
La votación del martes dejó por ahora a Netanyahu por delante de la oposición, aunque sin una coalición suficiente para alcanzar el umbral de 61 curules. Con el 66,3 % de los votos contabilizados, su alianza reunía 54 escaños; el bloque de Eisenkot tenía 48 y los partidos árabes, 18.
Las encuestas a pie de urna habían anticipado un escenario ajustado, con ambos bandos cerca de los 51 escaños. El panorama aún podía cambiar con el avance del escrutinio, pero la tendencia inicial ya abría la puerta a negociaciones complejas y, si fracasan, a una posible repetición electoral.
Entre la negociación y un eventual nuevo reparto de poder
Netanyahu se mostró ante sus seguidores en Jerusalén con el mensaje de un “gobierno de derecha fuerte” y dijo que la “mayoría judía y sionista debe unirse”. En su intervención no se proclamó ganador de forma directa y habló brevemente, mientras seguía abierto el recuento.
Eisenkot, por su parte, insistió en que no aceptará otra elección y sostuvo que el país había votado “por el cambio”. También lanzó una advertencia contra cualquier intento de usar la seguridad de Israel con fines políticos y calificó a Netanyahu de “primer ministro interino, sin mandato ni la confianza del pueblo”.
Los resultados parciales también apuntaban a un avance de las listas árabes israelíes, a las que las encuestas les atribuyeron 18 o 19 escaños. Ese bloque podría ser decisivo si aporta apoyo parlamentario a una eventual mayoría opositora, aunque la campaña dejó en evidencia resistencias dentro de ese espacio a una alianza formal.
Trump dijo que su respaldo ayudó a Netanyahu
Donald Trump afirmó este miércoles ante periodistas que su apoyo a Netanyahu había ayudado “mucho” al líder israelí en los comicios. Al mismo tiempo, el escenario postelectoral seguía abierto: un empate o una mayoría insuficiente podría mantener a Netanyahu como primer ministro interino mientras se intenta formar una nueva coalición.
La participación rozó el 78 %, la más alta desde 1999, y los resultados completos se esperaban para el jueves por la noche o el viernes por la mañana.




