Venezuela nunca ha logrado clasificar un equipo al Mundial de fútbol de mayores, pero siempre celebraba esta fiesta como todo el universo: a lo grande. La antesala a la gran cita universal no pasaba desapercibida y desde principios de año, en cada justa, la atmósfera se saturaba con el color, sabor y aroma del balompié mundial.
Este año, a 13 días para el pitazo inicial de Rusia 2018, el ambiente luce muy diferente en Maracaibo y seguramente en las principales ciudades del país. En la calle no se respira ese aire que envuelve a los venezolanos al aproximarse el campeonato. Las tiendas deportivas no exhiben los atuendos ni souvenirs alusivos y en los cafés y restaurantes el tema de conversación no es el Mundial. Se habla de otras cosas.
“Luego del sorteo, que por lo general se realiza en diciembre, los venezolanos comenzaban a analizar entre los grupos las posibilidades de sus favoritos y se saturaban los ambientes de fútbol. Luego, en los meses siguientes, la temperatura seguía subiendo y hasta en las escuelas y liceos las competencias se hacían en homenaje a la gran fiesta mundial del balompié”, analizó el periodista Alex Carmona, especialista en la fuente de fútbol.
Resaltó que, a pesar que Venezuela no tiene su selección participando, cada venezolano se identificaba con un equipo y se esmeraba en demostrar su favoritismo. “Vestirse con la camiseta del equipo preferido era una de esas formas de demostrar que se estaba contagiado con la fiebre del Mundial”, adujo.
“Comprar y llenar el popular album Panini, que en nuestro país llegó a tener récord de ventas, era otra demostración de esa fiebre que contagiaba a todos. Ahora, con ese precio que llegó al país, muy pocos pudieron adquirirlo y la euforia que generaba el intercambio de barajitas en los centros comerciales desapareció”, resalta.
“En estos días –continúa—la cosa es muy diferente. Estamos viendo un efecto contrario a todo eso. Me atrevo a decir que hay una gran indiferencia frente al evento, a pesar de las grandes promociones mediáticas. Es un fenómeno nuevo en el venezolano, que hasta merece un estudio. Hay un ambiente muy frío porque la gente está pendiente de resolver su problema diario de falta de efectivo, de la cola para el pagar, de que no hay luz y tantas cosas que reducen al máximo el interés por el campeonato”, explica.
Eliexer Ferrer, propietario de una tienda deportiva en Maracaibo, revela que este año no quiso invertir en traer los acostumbrados uniformes de los equipos famosos ni en la réplica del balón, en otrora, tan requerido por sus clientes en cada Mundial.
“Ni conozco el balón. Solo lo he visto por fotografías. Antes, los proveedores lo traían en promoción apenas anunciaban su diseño. Para este Mundial ni uno solo ha venido a ofrecerlo. Solo estoy vendiendo algunas franelas, para niños principalmente, pero las ventas están muy flojas y creo que no van a mejorar en lo que resta para que se inaugure el torneo”, aseguró.
Tirso Escalona, vendedor informal de franelas y souvenir de fútbol en la calle 72, pasa por una situación similar. “Como todo es importado tuvimos muchos problemas para conseguir un poquito de mercancía. Lo que más abunda son las banderas y franelas de equipos que no son favoritos como Portugal, España, México, entre otros. Los más requeridos, que son los de Brasil, Alemania, Rusia, Argentina y Colombia no se consiguen”, señala.
David Áñez, atleta, fanático de Brasil, quien juega fútbol en el equipo del colegio Fe y Alegría, señala que en su medio no se siente la fiebre del Mundial como en citas previas.
“Recuerdo que para Brasil 2014, a esta fecha, ya teníamos planeado cómo íbamos a ver los juegos mis compañeros del liceo y también del equipo donde jugábamos. Los muchachos por mi casa también tenían planeado disfrutar los juegos más importantes. Hoy ya tenemos el Mundial encima y ni siquiera nos hemos reunido para planificar algo, cada quien anda por su lado”, subrayó el joven de 18 años.
Las pantallas gigantes en restaurantes y centros nocturnos tampoco se están promocionando. Los lugares donde se ofrecía esta atracción lucen sus fachadas sin una promoción alusiva al Mundial. Otras cerraron por la crisis.
Las tiendas deportivas ofrecen poca variedad en franelas de los equipos y a precios inaccesibles para la mayoría
En la calle 72, famosa por las abundantes ventas de ropa alusiva al Mundial, solo hay dos sitios para comprar