El abanderado de la Selección se olvidó de su lesión para afrontar el partido decisivo con Uruguay. Pone la mira muy alta en un grupo que se volvió a hacer fuerte para ilusionar a Venezuela. En la sala de conferencias del inmenso Lincoln Financial Field se oía una música rodeada de alegría que atravesaba las paredes. Llegaba del vestuario vinotinto, donde los jugadores pasaron una hora y media antes de salir para recorrer el camino hacia el autobús, por donde hacía rato había pasado la delegación uruguaya dejando voces de un desconsuelo que cambiaba el foco hacia la Eliminatoria. Ese mediodía, el plantel venezolano salió de la concentración para visitar la estatua de Rocky Balboa. Se los notaba tranquilos, sin el drama con el que la mayoría de las selecciones viven las horas previas al partido. El personaje de Silvester Stallone fue tema de la charla motivacional en el hotel Sheraton del centro de Filadelfia. En el campo todos fueron combatientes, empezando por el capitán. Tomás Rincón tenía el tobillo hinchado como Maradona en Italia ’90 y lo contaba sabiendo las dudas que eso generaba. Muchos no hubiesen jugado el partido. Como el capitán de aquella selección argentina, el de esta vinotinto salió con todo y fue figura. Tras descargar las emociones en el camerino, analizó el partido fríamente, controlando tanta alegría. -¿Cómo conviviste con el tobillo en el partido? -El departamento médico ha hecho milagros. He podido llegar, he apretado los dientes, sabiendo la oportunidad que teníamos de conseguir un resultado e ir a los cuartos de final. Estoy muy contento por todos mis compañeros, son unos seres humanos increíbles. Siempre hemos dado la cara, tratando de hacer las cosas bien por nuestro país. Espero que estén disfrutando este triunfo. -Hubo un choque que dolió hasta en la tribuna. ¿Te golpearon justo ahí? -Dicen que cuando uno tiene alguna molestia, todo te cae ahí, Me lo doblé una vez, me lo pisaron otra vez, pero con la adrenalina, con la emoción del partido, apretamos los dientes y seguimos. Al terminar dolió, se enfría un poco y viene el dolor, pero estamos bien, estamos tranquilos y contentos. -¿Qué tenía que pasar para que se diera el partido perfecto con Uruguay? -Sobre todo que creyéramos en nosotros, estábamos convencidos de que podíamos hacer una buena Copa América. Nunca habíamos ganado en una Copa dos partidos seguidos y con el arco en cero. Y eso ha sido fundamental, creo que nuestra fase defensiva debe ser siempre la prioridad, defender todos porque sabemos que tenemos tipos adelante con mucha capacidad individual y que en un momento pueden hacer diferencia. -Se ve muy bien la sintonía con Figuera. ¿Es así en el campo? -Está haciendo las cosas muy bien, ya venía haciéndolas. Tiene unas características parecidas a las mías, nos complementamos bien, tiene dinámica, presiona y está creciendo mucho como jugador. -¿Qué tenían que hacer Guerra y Peñaranda? -Se han sacrificado ayudando atrás. El Lobo ha hecho un partido fantástico, igual que Peñaranda, que con su edad y tan pocos partidos, se le ve esa facilidad de ir para adelante y encarar como si tuviera 100 partidos. Quiero felicitarlo a él y a todo el grupo, incluso a los que se han quedado afuera. Están empujando y esa es la clave. -¿Qué se les dice a jóvenes como Peñaranda cuando se suman al grupo? -Lo hablaba con él, sabe la capacidad que tiene, el futuro depende de él, porque se va a perder de vista. Es un chico con mucha humildad, que tiene mucha hambre y le dijimos eso, que tiene que agarrar su responsabilidad e ir para adelante. -Dudamel explicó que trató de que hubiera un mensaje consistente, de olvidarse de otras cosas de afuera de la cancha. ¿Para ustedes qué cambió? -El pasado es pasado y no lo podemos cambiar. Lo que sí podemos cambiar es nuestro presente y el futuro para recuperar la imagen después de lo que pasó el último año. Aceptamos cualquier tipo de crítica, porque somos seres humanos que nos podemos equivocar y nos hemos equivocado. Pero estamos aquí, ante una posibilidad importante dando la cara, tratando de llevar nuestra bandera. Pensamos en el presente y en el futuro. -¿Ahora cuál es el objetivo? -Tenemos nuestro objetivo claro, que es llegar lo más alto posible y superar lo que hicimos en 2011. Sabemos las dificultades que eso conlleva y estamos serenos, estamos tranquilos y ahora nos toca recuperarnos bien porque nos queda camino. Mientras Stallone sigue haciendo películas, Rincón va produciendo las suyas, con emociones e intenciones de un final feliz.
Tomás Rincón: “Queremos superar lo que hicimos en 2011”
