Steve Clarke anunció su renuncia como seleccionador de Escocia inmediatamente después de que la eliminación del equipo en el Mundial 2026 quedara confirmada tras el triunfo de Croacia sobre Ghana. El técnico había renovado su contrato por cuatro temporadas apenas semanas antes, lo que hizo que su decisión sorprendiera a la Tartan Army.

Durante sus siete años al mando, Clarke devolvió a Escocia a una fase final de Copa del Mundo por primera vez desde 1998 y logró dos clasificaciones consecutivas a la Eurocopa, logros que la selección no conseguía desde 1996. Su salida marca el cierre de una era que devolvió la ilusión a los seguidores escoceses.