“La cantidad de gente en los hoteles y los estadios era impresionante, por una firma o un autógrafo podían estar todo el día esperando. Nos sentíamos muy halagados y eso nos comprometía mucho más. Saber que estaban pendiente de uno, dentro y fuera de la cancha”. Ese recuerdo es una de las imágenes que guarda el exvinotinto Jorge “Zurdo” Rojas de aquella Copa América Venezuela 2007. Resultó un evento alabado por doquier y que se observa como parte del cambio en el balompié nacional. Mañana 26 de junio se cumplen 10 años del partido inaugural del evento que se jugó hasta el 15 de julio de 2007. “Mucha emoción previa a la Copa América al ver cómo van haciendo los estadios. Esos preparativos nos emocionaban. Todo lo que iba a suceder. Era un acontecimiento para el fútbol venezolano, recibir una Copa América en nuestro país. Siempre lo anhelábamos”, relata a PANORAMA el lateral y volante creativo que era uno de los inamovibles en las convocatorias de los irreverentes de Richard Páez. “Para el primer partido había mucha presión, que arrancara exitosamente para nosotros para llegar lejos en la Copa, esa situación pasaba por nuestras mentes en ese momento. Teníamos una base de jugadores, varios años trabajando juntos, eso nos daba la oportunidad y la confianza de que podíamos llegar lejos”, comenta Rojas. Serafín Boutureira fungió como director del Comité Organizador. Desde 1982 trabaja en el fútbol venezolano por lo que fue uno de los principales testigos de las modificaciones. “Hubo un cambio porque se ganaron estadios nuevos y otros reformados. El hecho de tener más canchas en óptimas condiciones fue un bien para el fútbol”. Maracaibo y San Cristóbal remodelaron sus tradicionales recintos: “Pachencho” Romero y Pueblo Nuevo. También se mejoró el José Antonio Páez, de Puerto La Cruz; La Carolina, de Maturín, el CTE de Cachamay, en el estado Bolívar y el Olímpico de la UCV en Caracas. En Barquisimeto, Maturín y Mérida se construyeron estadios. Solo el Metropolitano de Mérida y Pueblo Nuevo mantienen una cara similar a la de aquella edición. El resto de los estadios sede de aquella edición han sido víctima de falta de mantenimiento aunque para algunos eventos como la Copa Libertadores, entre otros, se les hacen mejoras rápidas. “En la parte de organización e infraestructura fue muy importante porque por primera vez logramos tener estadios de muy buen nivel para desarrollar nuestro fútbol”, opina el “Zurdo” que en la actualidad juega para el Deportivo Táchira. “Los estadios hay que cuidarlos como tiene que ser”. Giancarlo Di Martino fue el alcalde de Maracaibo durante ese año. También tuvo el puesto de presidente del Comité organizador en la capital zuliana. No solo quiso que la ciudad fuera sede, se centró en recibir la final. “La historia de Maracaibo está signada porque allí se hizo la final, siempre habrá una referencia a ella”, recalca a este rotativo. “Ganamos un puesto en la historia, lo luchamos, en un evento en Caracas se dijo la gran final en Maracaibo y desde ese momento la capital zuliana fue epicentro de la noticia”. Como reveló este diario a través de una investigación exclusiva que se publicó en octubre de 2016, la designación de Maracaibo como sede de la final ocurrió luego de una una negociación de un millón de dólares con los dirigentes de de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Joseph Blatter como presidente de la Fifa presenció ese encuentro denominado La cena del millón de dólares. Allí también estuvieron Nicolás Leoz en su papel de titular del deporte rey en esta parte del continente; Eugenio Figueredo, como vicepresidente de esa institución; Rafael Esquivel como mandamás del balompié criollo y el resto de jerarcas de esta disciplina. Todos estos directivos del fútbol están ahora señalados por corrupción o detenidos y están involucrados en el llamado “Fifagate”. El 15 de julio de 2007 Brasil derrotó 3-0 a Argentina en el “Pachencho”. “Mucha gente en el mundo, antes de la Copa América, no sabía qué era ni dónde quedaba Maracaibo. Después del evento podemos decir que la ciudad se colocó en un sitial importante dentro del conocimiento latinoamericano y mundial” , expresa Di Martino. Este torneo de selecciones también significó para el futbolista criollo un cambio más allá de los estadios, como lo rubrica el hábil “Zurdo”. “Empiezan a valorar más al futbolista venezolano. Aparte que el jugador se cuidaba más, era más profesional y creía en algo, esa generación fue importante para abrir espacios y caminos a las futuras generaciones que estamos ahora disfrutando, con un estatus totalmente diferente al que nosotros tuvimos que luchar. Indudablemente, después de esa Copa América el nivel de fútbol de nuestro país, cambió”. Boutureira recalca los pasos siguientes. “Luego vino la Copa América de Argentina donde se logra el cuarto lugar. Hemos ido avanzando y avanzando hasta llegar al segundo puesto del mundo con la sub 20”. Hacia el futuro existen siempre puntos de mejora. Como lo dice el dirigente de 35 años de experiencia. “Nos falta una mejor organización, somos un país que tiene muy buenos jugadores, hacemos buenos torneos pero nos falta establecernos mejor”.
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