Transcurría el minuto 73 de partido cuando un repentino apagón dejó en penumbras el estadio Metropolitano de Mérida, durante el encuentro de Eliminatorias Suramericanas entre Venezuela y Brasil.
Los silbidos y la indignación de los aficionados comenzó a mostrarse desde las gradas, mientras los jugadores volvían rápidamente a los banquillos.
Los árbitros decretaron el tiempo de espera y, tras 20 minutos, la energía eléctrica comenzó a restablecerse para que se reanudara el juego. El reloj nunca se detuvo y el pitido final se escuchó al minuto 116.
«Es una situación ajena que se nos escapa de las manos», dijo Dudamel en rueda de prensa en referencia a la falla eléctrica.
