Fútbol

Andrés Ponce, una máquina de hacer goles

Dieciocho goles y contando. El zuliano Andrés Ponce es el delantero sensación de la categoría primavera de Italia (juveniles), con la Sampdoria. El primer equipo está a un paso: mientras, él sigue demostrando su valía.

Delantero de área, depredador, en la nación europea ya lo llaman “El Matador”. Con 18 años, Ponce es el terror de los defensores con sus intervenciones. El exjugador de Fundauam analizó para PANORAMA cómo es su labor en el sistema del técnico Francesco Pedone. 

“Jugamos con dos delanteros, yo más de punta, de nueve, metido en el área”, apunta el nacido en La Cañada. “Mi compañero sale a pivotear y construir juego. Yo, las diagonales las hago hacia al arco, como me dice el profe. Él le dice a los mediocampistas que me la pongan. Gracias a Dios puedo jugar tranquilo, es mi punto fuerte, estar metido en el área aprovechando los balones de los compañeros”. 

En su libreta de anotaciones ya tiene tachadas a sus víctimas. Carpi, Novara, Juventus (2), Trapani, Pro Vercelli, Livorno (3), Spezia (2), FC Turín, Modena, Sassuolo (3), Novara en la segunda vuelta y Fiorentina sufrieron sus goles en lo que va de torneo. 

“Uno día a día aprende y toma experiencia. En Italia he podido estar más atento a la hora que me llegue la pelota al área, estar preparado para cuando llegue, de tener mucha movilidad al no tener la pelota. El juego sin la pelota también es importante. Lo he aprendido, pero me falta mucho, para eso trabajo. Veo los juegos y me preparo cada día más”, afirmó el nueve de área.

Frank Flores, técnico del Deportivo JBL del Zulia, lo tuvo como dirigido en Fundauam. Contó para este diario las raíces  del crack de la Sampdoria.   “Andrés Ponce era un jugador de orígenes muy humildes, lo veías vendiendo plátano en el centro para conseguir pasajes”, recordó Flores. “Detectamos ese problema, hicimos reuniones con la familia, le conseguimos un trabajo al papá para tener estabilidad, ya que él vendía chicha en un carrito. Se hizo un trabajo psicológico para manejarse ante su entorno. Siempre decía que quería sacar a su familia adelante”. ​​

 

 

En el campo, como soldados espartanos, una generación brillante de futbolistas zulianos se fue forjando. “El proceso que se hizo con él fue algo muy bonito, entrenábamos casi tres horas diarias y todos nos decían que estábamos locos”, rememora el técnico. “Eran él, Thomas Barboza, Hugo Gómez, Ronny Maza, Juan Chourio, Richard Celis, Alexis Ferrer. Todos decían que estábamos locos por entrenar tres horas diarias. Destacó en torneos internacionales que los ayudaron a madurar, de allí el éxito de todos. Andrés es carácter, disciplina. Él llegaba temprano y se iba tarde, se quedaba a disparar diez, veinte, treinta veces por día, buscando el gol. Carácter, técnica, inteligencia y estructura. Sin esas cuatro cosas no podíamos jugar al fútbol”.

 

Hoy, Ponce comienza a recoger su siembra de goles. El futuro luce brillante, a punta de goles y fuerza.  La máquina no se detiene. 

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