Cocinar un platillo puede suponer la pérdida de una parte significativa de sus proteínas y vitaminas. Debemos buscar una combinación entre el placer culinario y la buena nutrición. Por eso, a continuación presentamos algunas formas recomendadas por la nutricionista Carmen Serdán para consumir nuestros alimentos día a día:
Frutas y verduras
Crudas: Es una excelente forma de consumir las frutas ya que conserva todos sus nutrientes.
Hervidas: Introdúcelas enteras o en trozos grandes cuando el agua ya esté hirviendo y utiliza poca agua. Aprovecha el caldo (rico en nutrimentos) para elaborar sopas o guisados.
Asadas: Cúbrelas en papel aluminio ligeramente engrasado para cocerlas en su propio jugo.
Olla exprés o de presión: Es buen método de cocción si se realiza en un tiempo corto.
Al vapor: Excelente para personas que deben restringir la sal o la grasa en su dieta.
Cereales
Integrales: Además de proporcionarnos nutrimentos la fibra ayudará a nuestra digestión.
Leguminosas cocidas: Para reducir los incómodos gases que a veces producen, podemos remojar por la noche anterior y después, colar, enjuagar y cocinar con agua fresca. Al romper el hervor sacando la olla del fuego durante unos minutos o al añadir agua fría se reducen los productores de gas.
Carne, pollo y pescado
Asado o al horno: No es preciso usar aceite. Si deseas usarlo basta con unas gotas. Utiliza hierbas finas que darán sabor y no contienen sal ni calorías.
Ahumado o al carbón: No hay que agregar grasa pero ojo, el consumo de carbón o comida carbonizada podría llegar a ocasionarnos cáncer.
Huevo
Cocido o frito con poca grasa: De preferencia no lo consumas nunca crudo pues te podría ocasionar una infección gastrointestinal severa. El problema de que es “rico en colesterol” realmente afecta a las personas con problemas de colesterol alto en sangre o cuando lo consumimos en exceso. Lo recomiendo 3 o 4 veces por semana, a menos indique otra cosa tu médico de cabecera o familia.