Todas las madres del mundo de la realeza (y también las que no pertenecen al mismo) deben agradecer a la fallecida princesa Diana de Gales la buena relación que hoy tienen con sus hijos.
La expresiva y espontánea royal, con su desbordante cariño a sus dos peques, los príncipes William y Harry, así como una actitud cercana, amorosa, compenetrada, marcó un antes y después en el comportamiento de las madres modernas, sobre todo en la más jóvenes de la aristocracia, que viven rodeadas de lo que hasta entonces era un mundo de estricto protocolo.
Por eso, hoy en el Día de la Madre te presentamos algunas de las royals más famosas y carismáticas:
Hoy día, Kate Middleton, duquesa de Cambridge, y Meghan Markle, duquesa de Sussex, tienen el libre albedrío de poder criar a sus hijos con más libertad que generaciones anteriores. Ellas han marcado un antes y después en la realeza pues su espontaneidad y amor por sus hijos es cada vez más visible ante las cámaras de los paparazzi.
Basta con ver las fotos de la relación superafectuosa de Kate y William con sus tres hijos:George, Charlotte y Louis, para darnos cuenta de que son una familia feliz, unida y cariñosa.
Y nadie duda que el bebé de los Sussex será criado de acuerdo con las ideas modernas y muy progresistas de sus padres, ¡tal como ha dicho Meghan, siempre espontánea y muy natural!
En el reino de España
Esta nueva naturalidad en la crianza de los pequeños royals está ocurriendo en la corte española con lareina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, que son criadas tal como sus padres lo estiman: en colegios fuera del palacio, junto a otras niñas de su edad, donde nadie las trata ‘diferente’ ni de modo especial, aunque la reina Letizia es bien conocida por ser muy estricta y uberdisciplinaria con las chicas, mientras que su padre, el ‘buenazo’ rey Felipe, es el más consentidor y cariñoso.
El protocolo es realmente mínimo en la familia real española, donde los reyes tienen una labor puramente representativa y muy poca autoridad en el gobierno del país.
Esta ‘familia de cuatro’ forma un núcleo cercano y casi secreto, porque las niñas aparecen retratadas en público solo contadas veces al año y siempre en fotos oficiales, lo que el pueblo (que paga sus gastos con sus impuestos) critica mucho porque las quisieran ver más a menudo y en momentos más cotidianos de sus vidas, como ven a bebés ‘reales’ de otros países.
Según sus críticos, la familia Borbón del rey no tiene mucho contacto con las niñas, incluyendo sus primos y su abuela, la reina emérita Sofía, pues Letizia prefiere el contacto con su familia, así parece quererlo, y Felipe.
En Holanda y otras cortes europeas
En este país las hijas de la expresiva reina Máxima (¡adorada por su pueblo!) y del rey Guillermo Alejandro reciben “un enorme cariño de ambos y se han criado muy unidas, como una familia perfecta, enseñándoles la reina sobre sus orígenes argentinos, su cultura latinoamericana y siendo una mamá muy ‘latina’, y supercompenetrada”.
Esto ha sido toda una victoria para la monarca, pues en Holanda el protocolo real es muy antiguo y estricto debido a que su Parlamento tradicional puede opinar sobre la educación de sus futuros soberanos.
Las tres princesas holandesas (la heredera del trono Catharina-Amalia, de 15 años; Alexia, de 13, y Ariane, de 11) son muy queridas por los ciudadanos, ya que las ven a menudo, las conocen bien y las perciben “muy cercanas y guapas”.
La corte de Noruega, donde la princesa Mette-Marit es conocida por adorar a sus tres pequeños (Marius de una relación de la que fue madre soltera e Ingrid y Sverre, de su matrimonio con el principeHaakon), y tener una personalidad cálida y muy liberal.
Y en Luxemburgo, donde los pequeños royals incluyen a los nietos de los grandes duques y la gran duquesa María Teresa, es muy cariñosa y apegada a todos ellos.
