Resistentes y no exigentes, los girasoles son muy fáciles de cultivar. Son tolerantes a las altas temperaturas y la sequía, y son notablemente resistentes a los insectos y las enfermedades.
Los girasoles atraerán abejas y pájaros a tu jardín, por lo que se debe tener especial cuidado para asegurar que sus flores y semillas permanezcan intactas.
Aquí algunos tips para mantenerlos radiantes en casa:
Requisitos de luz: no es sorprendente que los girasoles aman al sol. Al plantar, seleccione una ubicación que reciba de 6 a 8 horas de luz solar directa.
Suelo: las raíces de la planta de girasol necesitan mucho espacio para crecer y prosperarán en un suelo suelto y bien drenado. Prepara la cama del jardín cavando 6 cms y 9 cms de ancho por planta. Los girasoles prefieren un pH del suelo de 6 a 7.5.
Riego: como los girasoles pueden soportar períodos secos, ten cuidado de no regarlos en exceso. Dales un riego generoso una vez por semana, más si es particularmente seco y menos si ha llovido. Dado que las raíces de la planta de girasol son expansivas, riega de 3 a 4 pulgadas desde la base del tallo de la planta.
Fertilizante: cuando se siembra por primera vez, usa compuestos ricos en nutrientes o un fertilizante de liberación lenta y baja en nitrógeno, como 5-10-10. Los girasoles no deberían necesitar mucho más fertilizante a medida que maduran; si crees que podrían usar un refuerzo, usa una cantidad muy diluida y aplícala a 15 cms de la base de la planta.
Siembra: los girasoles se siembran mejor desde la semilla directamente en el suelo después de la última helada. Para variedades grandes, siembra en filas separadas 75 cms; cultivares más cortos se pueden sembrar más juntos. Planta las semillas no más de 2.5 cms de profundidad.
Medidas de apoyo: las variedades altas de girasol se beneficiarán de las estacas de bambú para mantenerlas erguidas.

