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Nomofobia: enfermedad que te vuelve adicto al celular

¿Cuántas veces has salido de casa sin el móvil y has sentido el impulso de volver a por él? Si eres de esas, tranquila. No eres una excepción. La nomofobia (miedo a no tener el móvil cerca) se ha convertido en una de las enfermedades del siglo XXI que nos afecta en los lugares más insospechados.

 

“Se trata de un trastorno que sufre, sin saberlo, al menos la mitad de la población. Cuando nos quedamos sin batería después de pasar todo el día fuera de casa, y una sensación de ansiedad nos invade y nos hace desear intensamente el momento en que volvamos a enchufar el teléfono móvil a la corriente, hablamos de un caso claro de nomofobia. Si somos presas de la desesperación al darnos cuenta a medio camino del trabajo de que hemos olvidado el móvil en el recibidor y de que en el transcurso de esa escasa media hora han podido contactarnos un número inconmensurable de personas, hablamos también de esta novedosa enfermedad, hasta ahora no declarada”, así lo explicó  la experta en tecnologías de la información Patricia Garrido.

 

 El término proviene del anglicismo “nomophobia” (“no-mobile-phone-phobia”). La dependencia al dispositivo electrónico genera una infundada sensación de incomunicación en el usuario cuando este no puede disponer de él, bien porque lo haya dejado olvidado en casa, bien porque se haya agotado su batería o esté fuera de cobertura. 

 

El nomofóbico enloquece ante la imposibilidad de contactar con cualquier persona en cualquier momento allí donde se encuentre. No se aplica únicamente a los usuarios de smartphones, si bien es cierto que los antiguos teléfonos móviles no generan en nosotros tanta adicción al no ofrecer posibilidad de navegación, ya que se ha trasladado el grueso de la actividad comunicativa de nuestros cercanos a la mensajería instantánea. Según las estadísticas, los usuarios de smartphones consultan sus teléfonos una media de 34 veces al día.

 

Los síntomas de este trastorno son sensación de ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago. Según los expertos, el nomofóbico suele ser una persona insegura y de baja autoestima. Las mujeres son quienes más la padecen, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones. En cuanto a la edad, la nomofobia suele darse en mayor medida en adolescentes.

 

Pero, ¿a qué viene tanta obsesión? Pues además del continuo contacto con nuestros amigos y la actualización de redes sociales, otro motivo destacado es que no queremos exponer información confidencial. Y es que, el 88% de los españoles almacena datos top secret como contraseñas, mensajes o fotografías.

 

Así que ya sabes, si eres de las que no pueden separar la yema de los dedos del teclado, al menos protégelo con contraseñas seguras, instala soluciones de confianza y ¡ten mucho cuidado con los sitios web a los que accedes a través de wifi inseguras o públicas! 

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