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No siempre se trata de dejar ir, a veces se trata de dejar llegar

Siempre se nos está pidiendo (casi que exigiendo) dejar ir algo: dejar ir la ira, la rabia, el deseo, el miedo, los celos.

 

¡Ah! Y dejar ir también cosas materiales, personas, puntos de vista, conceptos, ideas a las que nos hemos aferrado durante años, cosas que nos causan estrés, sufrimiento, ¡Hasta dejar ir los carbohidratos! Y así pasamos años tras años, haciendo listas interminables sobre todo lo que tenemos que dejar ir.

 

Sales a la calle y encuentras estanterías llenos de libros que te enseñan como soltar, existen posiciones de yoga, meditaciones, mantras y hasta  canciones para soltar.

 

Y con todo eso, no siempre es un proceso fácil o cómodo.

 

El soltar y el dejar ir a menudo viene acompañado de una gran resistencia, luchas, huidas, miedo e incluso depresión. Puede resultar bastante difícil calmarse, relajarse, aceptar, soltar lo que de alguna forma, para bien o para mal, nos proporcionaba seguridad, abrirnos a lo desconocido, y confiar en lo que viene.

 

Y aún así seguimos intentando, empujando, tratando de soltar y llega a ser tanta la lucha, que  las lágrimas pueden fluir y nos sentimos cansados, y tan solo quisieras tener un momento para respirar.

 

Lo sé porque he estado allí más de las veces que quisiera.

 

Así que para traer un poco de calma a nuestros corazones y mentes, reuní un par de ideas acerca del tema.

 

Para empezar creo que la razón por la que nos cuesta tanto este proceso de soltar es porque quizás estamos colocando nuestra atención, energía y esfuerzo en el lugar equivocado. En un segundo sabrás por qué.

 

 

Algunas cosas no puedes dejarlas ir…

 

Y no. no es una visión fatalista ni poco esperanzadora, es más una invitación a la calma y al descanso. Algunas cosas no puedes dejarlas ir.  Simplemente no puedes. Esa enfermedad está allí. Ese duelo por la muerte de alguien está allí. Son cosas reales que no podemos controlar ni hacerlas desaparecer.

 

¿Qué haces entonces si no podemos dejarlas ir? Quizás tendremos que empezar a aprender o inventarnos un modo de caminar con ellas.

 

 

No siempre se trata de hacer el esfuerzo de dejar ir, algunas cosas te dejaran ir cuando ya no sean necesarias para ti…

 

Honestamente creo que no pasa nada que no necesitemos.

 

Algunas cosas te dejaran ir cuando ya hayan cumplido su misión, así que no necesitas excluirlas, hacerlas a un lado, rechazarlas, ignorarlas, negarlas, cerrarte y protegerte de eso. Siempre hay algo que ganar con cada experiencia.

 

Todo cumple su propósito y luego se mueve. Solo resta confiar en que siempre hay un plan mayor, estamos experimentando justo lo que debemos experimentar, estamos transitando justo lo que debe ser transitado y solo recuerda que estamos siendo llevados a donde debemos estar.

 

 

Algunas cosas no se deben soltar o dejar ir, algunas cosas se merecen todo lo contrario…

Para construir algo bueno y real en la vida no se trata de soltar, se trata de un trabajo, de un esfuerzo, se trata de estar allí más presente que nunca.

 

 

 

A veces no se trata de dejar ir, a veces se trata de dejar llegar…

 

¿En qué escuela se nos enseña el arte de dejar llegar? Nos han preparado para lo peor pero ¿nos han preparado para lo mejor?

 

A veces llegamos a obsesionarnos tanto con la oscuridad que podemos olvidar como dejar entrar la luz. A veces llegamos a centrarnos tanto en lo que no está funcionando que olvidamos centrarnos en lo que sí está funcionando.

 

A veces podemos llegar a concentrarnos tanto en lo que estamos soltando que se nos olvida cómo dejar entrar, y es que nadie nos cuenta que la misma fuerza que se requiere para dejar ir, es la misma  fuerza que se requiere para dejar entrar.

 

Solemos gastar enormes cantidades de tiempo y energía haciendo el trabajo para dejarlo ir que nos quedamos sin energía y sin el tiempo suficiente para las cosas que quieren entrar.

 

Y pasa algo interesante aquí. Cuando pones tu atención allí, cuando te estás enfocando en lo que te inspira, en lo que quieres crear, hacer, o dar a luz en la vida, lo que no te sirve se va naturalmente.

 

Poco a poco lo que se supone debes estar soltando va perdiendo importancia hasta que un día, sin darte cuenta ya habrás soltado completamente.

 

Así que se me ocurrió que quizás, tal vez, dejar ir se trate dejar ir el deseo mismo de dejar ir. Tal vez dejar ir se trate más de abrazar, de encontrar.

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