En sus redes sociales mostró su transformación, la pérdida de peso, de pelo, de cejas, de un seno… pero nunca perdió las ganas de vivir. Hoy, victoriosa, Lorena Meritano cuenta parte de los momentos que vivió durante su enfermedad. Con su
En sus redes sociales mostró su transformación, la pérdida de peso, de pelo, de cejas, de un seno… pero nunca perdió las ganas de vivir. Hoy, victoriosa, Lorena Meritano cuenta parte de los momentos que vivió durante su enfermedad.
Con sus 1,80 metros de estatura, su cabello creciendo después de las quimioterapias y como una verdadera guerrera, acaba de salir airosa de la batalla más dura de su vida.
Hace casi un año le detectaron cáncer de seno a la actriz argentina que, dejando a un lado los prejuicios, rompió con todos los paradigmas de cómo se enfrenta esta enfermedad. Antes que esconder su nueva condición, decidió compartir paso a paso este duro, doloroso y formador proceso con sus seguidores en las redes sociales. No le importó despojarse de esa imagen de mujer sensual y exótica para enfrentarse a los cambios físicos que produce el tratamiento; pues para ella la verdadera belleza no está en lo exterior.
¿En qué momento de su vida se encontraba cuando se enteró de que tenía cáncer?
En un momento hermoso, tanto como hoy. Estábamos con muchos planes de hacer teatro en Colombia y agradecida de la vida porque, además, me había hecho chequeos en abril del año pasado y todo había salido bien.
¿Con quién se encontraba cuándo recibió la noticia?
Con mi esposo. Estábamos en Bogotá, viendo ‘Yo me llamo’ cuando de repente hice esa bendita buena costumbre de tocarme. De repente le digo a Ernesto: ‘Papi, tengo una bolita’. Después de eso actuamos super rápido. Eso fue un miércoles, el sábado estábamos yendo a un ginecólogo en Bogotá, el martes siguiente me estaban haciendo una mamografía, el jueves la biopsia y a la semana siguiente fuimos a buscar juntos el resultado y, bueno, te encuentras con la noticia. Uno siempre piensa que nunca le va a pasar.
Cuando le dieron el resultado, ¿qué pasó por su mente?
Te da mucho miedo. En ese momento quería correr a que me hicieran todos los estudios para saber si había una metástasis. Pero es como un golpe en la boca del estómago. No me enojé nunca. Me dio miedo estar lejos de mi país, lejos de mi mamá, pero gracias a la bendición de Dios tengo una familia constituida al lado de un marido. Ahí estaba Ernesto acompañándome, con su apoyo y el de algunos amigos puntuales que lo supieron.
¿Pensó en algún momento que se iba a morir?
Sí se me cruzó por la cabeza, pero eso es así todos los días. El señor que maneja el bus, el peatón no sabe si en la esquina lo van a atropellar… No saben si van a volver a casa. Lo que pasa es que es una enfermedad mal llamada terminal, porque en ciertos casos tiene cura, o por lo menos tratamientos para alargar la vida.
¿Por qué publicarlo en las redes sociales?
Porque lo necesité. Y por varias razones, primero porque esto ya se sabía, y antes de que empezaran a emitir informaciones que no eran correctas. Quise contarlo en primera persona porque a medida que empecé a compartirlo, era tanta la gente que me escribía y que estaba pasando por la misma situación… Me decían que les hacía mucho bien que compartiéramos ese proceso así, a través de las redes. Con dos cirugías y 19 quimioterapias no era posible que me sentara en un set a dar una entrevista por obvias razones, y la gente me fue como animando. Aislarme hubiera sido mejor para mi salud, pero mi decisión fue compartirlo.
Me gusta comunicarme con la gente y que la gente se comunique conmigo.
¿Alguna vez le preocupó no gustarle a Ernesto?
Me pasó algo muy lindo: mi esposo no dejó de desearme nunca, no dejó de amarme nunca, no dejamos de tener una vida sexual. A pesar de todo lo que estaba padeciendo físicamente, emocionalmente, psicológicamente, no dejamos de tener una vida sexual plena. Eso también es muy bonito, sentirte deseada y amada por el hombre que tienes al lado. Eso es el amor, y el amor tiene que empezar por uno mismo.
El amor todo lo puede…
Es que hay una gran diferencia entre el amor y otras cosas. Nuestra relación como personas, como familia, está basada en el amor. Creo que hay una confusión muy grande en la sociedad de lo que realmente es el amor.
¿Cuál fue la lección más grande de este proceso?
El vivir solo por hoy, el que la vida es ya, ahorita, en este instante, porque mañana no sabes. Eso debería haberlo aprendido desde siempre, pero me doy cuenta de que una cosa es decirlo y otra hacerlo.
‘¡Volví a nacer!’… Lo publicó cuando supo que había ganado la batalla al cáncer…
Cuando terminé las quimioterapias. Me fui de viaje con Ernesto, había pasado como un mes y había empezado a respirar. Cuando estaba con las quimio no podía respirar. Estos tratamientos te dan la vida, pero son devastadores. Cuando escribí eso fue cuando empecé a sentir el aire, volví a caminar y sí, volví a nacer.
¿Cómo se siente ahora?
Agradecida, enamorada, me siento bendecida, viviendo el hoy, aprendiendo a ser más paciente, porque cuando uno acaba el tratamiento médico, quiere salir corriendo. ¡Y quisiera trabajar ya! Pero falta mucho, hay controles en meses, faltan unas cirugías.
¿Hay algún temor de que regrese el cáncer?
Ahora no, porque estoy viviendo el hoy. Hoy comparto mi vida con mi esposo, estamos sanos, estamos vivos, estamos pensando en que el viernes tenemos función, que el domingo van a venir niños… ¡Noooo! ¡Hoy estoy agradecida! No por eso voy a dejar de hacerme los exámenes, la cirugía que me falta… No voy a dejar de cuidarme. Hoy estoy tan contenta. ¡Estoy viva y estoy sana y con eso estoy conectada!