La visita de Alfredo Bryce Echenique a Venezuela en 1994, con motivo de la gira de su libro Permiso para vivir («Antimemorias» I), se convirtió en un acontecimiento cultural que reunió a lectores e intelectuales interesados en escucharlo y conocerlo. El escritor peruano, fallecido el 10 de marzo, era admirado y respetado por su obra, entre la que destacan Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña, así como por su talento para la conversación y una personalidad magnética.
Un recuerdo de Juan Carlos Méndez Guédez
Juan Carlos Méndez Guédez, quien vivió de manera directa su humor y su generosidad a partir de una amistad que comenzó ese mismo año, cuando lo conoció en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, evocó la intensidad de aquella estancia en el país.
Durante su paso por Caracas, Bryce Echenique llenó una y otra vez los espacios que visitó, entre ellos el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Altamira.
