Para la mayoría de las relaciones, encontrar el equilibrio es uno de sus grandes desafíos. Poder descubrir un paso en el que, sin pisarse, puedan bailar la danza al ritmo que la vida les proponga.
Cuando veo a las parejas en búsqueda de esta armonía, me doy cuenta que muchas de ellas buscan el equilibrio tratando de parecerse el uno al otro. La falta de importancia que le hemos dado al mundo interno hace que busquemos equilibrar solamente las personalidades, quizás porque pensamos que estar en equilibrio y armonía consiste en no tener conflictos, y que éstos nacen de las diferencias, porque “las diferencias nos separan”.
Pero si hay algo que nutre realmente las relaciones son las diferencias, aunque pueden ser su propio veneno si no estamos dispuestos a hacer nuestro propio trabajo interno. Porque aún cuando insistamos en hacer cambios superficiales, solo serán maquillajes que no tardarán en gastarse.
