Un estudio de la Universidad de Chicago se encontró con que la falta de sueño produce más ganas de comer, cambios drásticos de ánimo e incluso más. En otras palabras, obesidad, ansiedad y depresión.
¿La razón? La pérdida de sueño parece provocar cambios en hormonas que regulan el apetito y estimulan el hambre para comidas altas en calorías tal como dulces y papas fritas. Según un estudio de la Universidad de Columbia, las personas que duermen menos de las siete u ocho horas de sueño recomendadas, tienen un 73 % más probabilidad de ser obesas.
Por otro lado, el estado de ánimo y los comportamientos mentales/emocionales todos comparten una mezcla complicada de químicas en el cerebro. El desorden en el sueño parece poner en marcha un montón de fuerzas en el cerebro y el sistema nervioso que puede dar como resultado un estado de ánimo deprimido, serios episodios depresivos u otros desordenes en el estado de ánimo.
¿Qué hacer si tengo problemas para dormir?
