Una de las cosas que siempre me preguntan es si yo adelgace por métodos normales o por operación. Yo respondo que por ambas. Les explico: operarse hace que entre menos comida, que asimiles menos y tengas menos hambre (esto último solo por un año aproximadamente, después te da igual hambre).
Todo parecería perfecto pero no lo es. ¿Por qué? Porque resulta que tienes que lidiar con el dumping (si comes mucha azúcar te da una moridera), lidiar con la pérdida de masa corporal (tienes que hacer ejercicio igual que si estuvieras haciendo un régimen para adelgazar), luchar con la pérdida de energía, tomando vitaminas de por vida, y luchar con la proliferación de gases espantosos, debido a que la comida se fermenta en tus intestinos y la cosa es como un apocalípsis (para ti y para los que están cerca).