“Las complicaciones o problemas en materia de amores se acabarán cuando se acabe la humanidad”. Bajo esa premisa el polémico e irreverente psicólogo Alberto Barradas hace reflexionar a sus más de mil seguidores en las redes sociales quienes han creado debates que luego concluyen en controversia o simplemente han servido de orientación para quienes buscan soluciones ante sus problemas.
En conversación con FACETAS Barradas conversó sobre sus punto de vista acerca del amor y por qué disfruta tanto de la polémica que se generan tras sus declaraciones, así como sus proyectos entre los que incluye el lanzamiento de dos libros más.
¿Por qué un psicólogo da conferencias acerca del amor?
Porque de alguna manera todos hemos sido heridos por el amor. Las relaciones sentimentales no están exentas del dolor y de no saber manejarlo. Vivimos en un mundo en el que nos enseñan reglas sobre la sexualidad, el amor, relaciones y cuando entramos a una relación las cosas son muy diferentes a lo que nos enseñaron. La cultura es restrictiva y las hormonas muy liberales. Hacer una gira de conferencias permite encontrar el diagnóstico de las situaciones que nos pasan y después buscar las soluciones, no a través de tips, sino de reflexiones, que hacen pensar qué hacer, meditar sobre ello y tomar las decisiones.
¿Las personas encuentran respuestas a través de sus conferencias?
Siempre he dicho que si las personas creen que van a ser felices al salir de la conferencia, solo puedo decirles que perdieron sus reales (risas). Por el contrario, van a salir golpeados, heridos y odiándome. Lo que realmente logro a través de cada presentación es que cada persona logre encontrase con ella misma, no le va a gustar lo que va a conseguir, pero esa es la idea. Saber que hay un ‘problema’, reconocerlos y mejorarlo para que pueda solventarse. Las conferencias son para eso, para que te mires, a lo que te miras mejoras. Y al final siempre se salen con soluciones.
¿Hasta qué punto las personas aplican todo lo aprendido en las conferencias?
Eso siempre ha sido una preocupación mía. Antes de ser conferencista asistía a muchos eventos de este tipo y siempre me quedaba la sensación que las conferencia entraba en mí durante las dos horas que duraba y después volvía a mi vida miserable (risas). He estado años tratando de reflexionar sobre cómo lograr que no sea una charla más, por eso las hago reflexivas. Es decir, hago que la persona se quede pensando y que no diga: ‘Ay sí aprendí tantos tips, anoté en un cuaderno unas recomendaciones’. En mis redes hay mucha gente que me dice que su vida se ha transformado luego de asistir a las conferencias. Creo que con eso he encontrado la fórmula. Lo que hay que tener claro es que hay problemas que no se pueden resolver con una conferencia, quizás sirva para darse cuenta que realmente hay un problema.
¿Considera que ha roto los paradigmas de la psicología tradicional?
Puede sonar prepotente, pero sin duda, inicié un movimiento en la psicología en Venezuela. No he inventando nada nuevo, pero sí considero que la estoy llevando a la gente. Se las estoy presentando y esa forma de presentarla es muy directa.
¿Con cuántas críticas se ha encontrado?
Muchísimas. Y asumo las críticas y las recibo con cordialidad. Obviamente puede haber muchas discrepancias en mi manera de ver la psicología, de expresarla y obviamente las acepto y recibo con mucho respeto sin vienen de la misma manera. Quienes me dicen: ‘Me parece que debes hacer las cosas de esta forma’ y ‘mejorar esto’ las recibo con cordialidad, pero cuando son agresivos los bloqueo (risas).
¿Cuántas personas ha bloqueado Psicovivir?
En Twitter van 5 mil personas y pienso que es poco pa’ las ganas. He sido tolerante, en instagram, porque han sido como máximo 100 personas. No soy democrático en mis redes, leo lo que yo quiero leer. Y para leer a alguien tienen que decir cosas que me caiga bien. Lo que no acepto son insultos ni que me digan que estoy equivocado sin argumentos.
¿Disfruta las críticas?
Gozo mucho con eso. Algo que me han enseñado las redes es que nada es personal , lo entendí porque no conozco a quien me está escribiendo. No sé si quien me está escribiendo es un niño que le quitó el celular a su padre y está saboteando. Cuando me insultan no siento que son malos conmigo, sino que están proyectando y demuestran que están mal en algún aspecto de sus vidas.
¿Se desahogó Alberto Barradas con el lanzamiento de su libro Cúpido a veces tiene mala puntería o quedaron pensamientos por decir?
En la medida en que me meto en problemas hay más (risas). El libro es algo que estaba en mí. Lo materialicé y tiene mucho de quien soy de una etapa que estuvo muy presente en mi. Hice un libro de reflexiones. El libro plasma o es el único en su especie. No es un libro de autoayuda, él destruye paradigmas, ideas y prejuicios y te desnuda. Y por supuesto que hay mucho que decir. Adelanto que haré dos libros más: uno estará dedicado a la infidelidad y el otro sobre el divorcio.
¿Hasta cuándo el amor va a seguir siendo un problema para la gente?
Hasta que se acabe la humanidad y espero que nunca se acabe. (Risas).
¿Por qué el amor da tanto problema?
Es una respuesta que ya la dieron, la dio Sigmud Froid, el padre del psicoanálisis, cuando decía que: ‘En el momento en el que nos civilizamos perdimos nuestra naturalidad’ Y eso sucedió hace ya mucho. Empezamos a ser artificiales en vez de naturales. Por ejemplo, uno no ve a un yanomami asistiendo al psicólogo. Y eso tiene que ver con la civilización, con la cultura, la forma en la que nos enseñan. Un ejemplo histórico, en el siglo XVIII apenas el matrimonio no era por amor, era por conveniencia, quiere decir que apenas tenemos 200 años casándonos por amor. ¿Cómo no vamos a tener conflicto? Todos los conflictos que se te pueden imaginar los tenemos y seguirán existiendo mientras la sociedad siga creando tabúes y demás tendencias restrictivas.