Se extrae del fondo del mar. Está repleto de minerales, sustancias biológicas y compuestos que activan la circulación y la regeneración celular. Un arma milagrosa contra las impurezas de la piel y la celulitis.
Puede utilizarse en todo el cuerpo. Arranca las células muertas, irriga los tejidos, limpia los poros a profundidad, elimina el exceso de grasa y aclara la piel. Además, destruye los barros y espinillas dejando fuera la posibilidad que las bacterias se reproduzcan.
La terapia con fango tiene todos esos beneficios y más, a pesar de su apariencia un tanto desagradable. Pero sus excelentes cargas de oligoelementos remineralizan, equilibran y oxigenan el cuerpo, al menos así lo considera el fisioterapeuta Edgar Ortiz, quien se entretiene batiendo la mezcla achocolatada.

Y los chinos ya lo sabían hace 460 años antes de Cristo, mientras que los árabes curaban a los reumáticos con arcilla. Hipócrates y otros médicos de los emperadores romanos conocían sus atributos y los beneficios que podían obtener de ella.
Pero el área estética ha sabido aprovechar enormemente los atributos del fango y su aceptación resulta impresionante. «Sus principales cualidades: tonificar la piel, absorber la grasa, además de poseer grandes efectos curativos», afirma convencida la esteticista Jeanette D’ambrosio, quien tiene más de una década aplicando capas de fango sobre las pieles femeninas.
En la actualidad, existen diferentes métodos para tener un rostro y un cuerpo bien cuidados, pero la fangoterapia, con miles de años de existencia, puede solucionar los problemas de una piel deshidratada o seca. Gihan Guevara -esteticista- aclara en primer lugar que la diferencia entre fango, barro y arcilla es su origen. «El fango o lodo terapéutico procede de las capas profundas del mar. El barro es de origen mineral volcánico y la arcilla -especie de polvo molido- se produce con el frotar de las piedras».
Debido a que el lodo se emplea mayormente en tratamientos faciales -señala Guevara- debe aplicarse en el rostro, el cuello y el pecho, previa eliminación de las células muertas con una exfoliación, para garantizar una hidratación plena de la piel. «El especialista debe hacer una evaluación para saber cómo se encuentra el cutis y determinar el tipo de piel (normal, mixta, seca o grasa), ya que cada uno tiene una determinada mezcla de fango y la aplicación -para ser efectiva- no debe pasar de 15 minutos».

Y al respecto Crised Mijares, una especialista en administración de 28 años, dice que al aplicarse el fango se tiene una sensación de relajación e hidratación que perdura por mucho tiempo en la piel. «Sentí mi cara humectada y sedosa por mucho tiempo, de verdad que es impresionante».
La dermatóloga Yoli Luján de Arteaga comenta que, como especialista en el tratamiento de la piel, las propiedades más beneficiosas del lodo resultan los efectos refrescantes, exfoliantes y relajantes. «Energiza la piel y crea una lozanía natural», señala.
Propiedades curativas:
Está comprobado que el lodo resulta altamente efectivo en varios aspectos de la salud corporal, entre ellos el aumento de las proteínas en la piel, el beneficio de la respuesta inmunológica, la desintoxicación intestinal, la estimulación del sistema respiratorio y la acción cicatrizante.
El fisioterapeuta Edgar Ortiz recomienda realizar terapias colocando fango a temperaturas elevadas, pues de esa manera aumenta la circulación, ayuda a la relajación y a la oxigenación de los músculos. «El terapeuta debe aconsejar el lodo adecuado para cada persona. Los fangos se calientan -agrega el especialista- y se colocan en zonas localizadas. Son efectivos para los dolores lumbares y de la espalda».
Aunque hay quienes van más allá. Hendrik Stins, homeópata y naturista, insiste en que las arcillas se pueden consumir para evitar y curar problemas del estómago. «Básicamente el lodo de los hervideros volcánicos es el que se usa para consumo», explica. Aunque el lodo puede verse como un bisturí invisible que evita más de una visita a las salas de cirugía de los hospitales».
