En la medicina tradicional china la mejor forma de sanar las enfermedades es a través de la alimentación. Antes de acudir a algún medicamento, la acupuntura o la meditación, los chinos revisan su alimentación para ver qué efecto negativo le pueda estar causando a cada órgano del cuerpo.
A lo largo de 15 años de estudio de estas tradiciones, el chef naturópata Eduardo Guerra ha concluido que los factores estresores del entorno, la contaminación ambiental y la pobre calidad de los alimentos que se consumen, han enfermado a los seres humanos en todo el mundo.
Según la medicina tradicional china las emociones y sentimientos están muy relacionadas con la salud física. Y sostiene que las enfermedades ocurren cuando se altera el flujo de la energía vital (chi) y se produce un desequilibrio de las energías negativas (ying y yang).
Guerra comentó que: “Hay ciertos alimentos y sabores que producen cambios en nuestro sistema endocrino, que es el que se encarga de producir las hormonas, y éstas a su vez pasan por procesos químicos en nuestro organismo que nos hacen cambiar de estado de ánimo”.
Guerra ofreció a FACETAS una guía de los sabores que pueden ayudarnos a equilibrar ciertas emociones:
La ansiedad y la preocupación: Dulces naturales como miel o stevia, frutas maduras como mango o lechosa, cereales como trigo o arroz.
Rabia o ira: Ácidos naturales como frutas cítricas, vinagre o sabores agridulces equilibran el proceso emocional.
Duelo o desamor: Recomendable los sabores amargos como el del chocolate oscuro, las hojas verdes como perejil, cilantro o el té.
Miedo, tristeza, nervios o desesperación: Los alimentos salados son especiales para estas emociones.
Tristeza o melancolía: Lo ideal son los picantes como el chile y los pimientos, el jengibre o los estimulantes como el café o el chocolate.